LA INQUIETANTE RELACIÓN ENTRE LA PINTURA DE TETSUYA ISHIDA Y EL CORONAVIRUS
"Invernadero" (2003)
Este artista japonés, autor de culto en su país de origen aunque hasta hace poco fuese un perfecto desconocido en Europa, es uno de los pintores que mejor ha sabido reflejar la alienación que produce la sociedad capitalista contemporánea. El contexto en que nació su obra fue el de la crisis económica que sacudió a Japón en 1991, pero muchos de los temas que pintó, al estar relacionados con el aislamiento y la deshumanización de los individuos son bastante aplicables a la situación de confinamiento que ahora estamos padeciendo en buena parte del orbe.
Cuando dentro de un panorama tan triste intelectualmente como el de la España actual, se alzan voces que destilan inteligencia y un análisis agudo y mesurado sobre el arte contemporáneo, hay que quitarse el sombrero. La labor de disección que realiza Paloma Hernández García en esta lección impartida en la Escuela de Filosofía de Oviedo de la Fundación Gustavo Bueno, el 3 de diciembre de 2018, sólo puede calificarse de magistral.
Paloma es, entre otras cosas, licenciada en Bellas Artes y Máster en estudios avanzados en Filosofía por la Universidad de Salamanca. También es una prolífica youtuber, autora del canal "Fortunata y Jacinta" en el que analiza los problemas históricos desde una perspectiva filosófica. Basándose en el materialismo filosófico emprende aquí una crítica fundamentada de los principios pseudo filosóficos de muchos artistas contemporáneos, y de cómo se está instrumentalizando en España el arte contemporáneo en los últimos años como pura propaganda política.
Como la ponencia es bastante larga, recomiendo escuchar la cuarta parte, a partir del minuto 1:04:00.
jueves, 21 de mayo de 2020
CAHIERS DU CINÉMA:
TRES PELÍCULAS PARA UNA "NUEVA NORMALIDAD"
Como sabemos que desde los medios apesebrados por el gobierno se nos recomienda a todas horas "que nos quedemos en casa" mientras dure el estado de alarma (la alternativa es salir a la calle con el bozal puesto y respirando CO2, idea magnífica que se les ha ocurrido a los mismos que van a prohibir el Diésel) y como el estado de alarma dura y dura, de quince días en quince días, se nos ha ocurrido que podíamos hacer algunas recomendaciones para aquellos de nuestros lectores que se consideren cinéfilos. Tal vez les sorprenda ver reflejados en estas películas sucesos que se parecen no poco a los que estamos padeciendo en la actualidad, y no se trata aquí, como pudiera pensarse, de las típicas superproducciones americanas de ciencia-ficción de corte apocalíptico, sobre pandemias y otros desastres, que de esas hay muchas y se pueden ver a diario en las cadenas generalistas. No, estas que vamos a mencionar aquí reflejan realidades mucho más profundas, como vamos a detallar a continuación.
"La parábola de los ciegos " (1568) de Pieter Brueghel el viejo
Resulta asombroso como las grandes obras de arte, como esta pintura de Pieter Brueghel o los cuadros de Goya, por ejemplo, o los de otros grandes artistas del pasado, tienen el poder de suscitar reflexiones sobre la condición humana que son aplicables a cualquier tiempo o lugar. Y contemplando "La parábola de los ciegos", también conocida como "Los ciegos de Nápoles" no he podido menos que pensar en el triste espectáculo de los millones de personas en casi todo el mundo, confinadas en sus casas y bajo vigilancia por decisión de sus respectivos mandamases, los cuales afirman tomar estas medidas por cuestiones sanitarias y por el bien de sus gobernados.
EL ESTADO DE ALARMA DEL 36 Y LA PROPAGANDA DEL FRENTE POPULAR
Cartel de la guerra civil, a partir de una litografía de Ramón Puyol
Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. Y los españoles actuales, dígase lo que se quiera, ignoramos ampliamente nuestra propia historia, y por lo tanto no solemos reparar en curiosos e inquietantes paralelismos. No quisiera ser agorero de infortunios, aunque para guerracivilistas se bastan y sobran los socios del actual gobierno y los partidos que los apoyan, como el del jefe de prensa de la Generalitat. Existe un precedente histórico del estado de alarma que ahora soportamos, con la excusa sanitaria de la pandemia del coronavirus, y que obedece en gran parte a motivaciones políticas. Y fue precisamente el decretado el 17 de febrero de 1936, otro año bisiesto, justo al día siguiente de la supuesta victoria del Frente Popular en las elecciones de la Segunda República. Estado de alarma que hacía el número 23 de los que se decretaron durante el período republicano y que se prolongó hasta el 18 de julio, en el que fue sustituido por el estado de guerra. Sobre aquellas elecciones, como sobre las del 10 N del año pasado que dieron el triunfo al llamado "nuevo Frente Popular" formado por Sánchez y Unidas Podemos, recayeron las sospechas de fraude electoral. Al menos nunca se publicaron los resultados de la primera vuelta de aquellas elecciones, que según algunos arrojaban un empate con leve ventaja de la izquierda, y el recuento de votos de la segunda vuelta y la atribución de actas se hizo en un ambiente tal de presión y amenaza por parte de los piquetes de la izquierda, que se puede hablar sin temor a equivocarse de un auténtico pucherazo (como el "ciberpucherazo" que se sospecha amañaron los amigos de Sánchez, en concreto INDRA, la empresa de George Soros).
El tándem formado por el guionista Fabien Nury y el dibujante Sylvain Vallée son de lo mejor de la bande dessinée francesa, que a pesar de todo, sigue dando mucha guerra todavía. El que tuvo, retuvo, y un país como Francia que ha sido tierra de grandes dibujantes y de series tan importantes como las aventuras de Alix el intrépido o del teniente Blueberry, o incluso de Thorgal, sigue siendo un referente para aquellos que creen en la posibilidad de una tercera vía entre el cómic estadounidense y el manga japonés. Una vía más realista, mejor documentada y que aborda con rigor los temas históricos, sin los sectarismos y las memorias hemipléjicas que son tan habituales por estos pagos. Dos ejemplo de ello son dos series de estos autores: "Katanga" y "Érase una vez en Francia".
La primera es una historia imaginaria ambientada en pleno proceso de descolonización del Congo belga en los años sesenta, en el momento en que los empresarios mineros de la antigua metrópoli alientan la secesión de la provincia de Katanga, para continuar con la explotación de los recursos del país.Un grupo de mercenarios de origen europeo son contratados para velar por estos intereses, pero la codicia por los diamantes dará al traste con todos ellos. El salvajismo, la hipocresía y la corrupción de unos y de otros se muestra en cada viñeta de esta historia, rebosante en toda su crudeza.
Viñetas de "Katanga"
La otra serie, aunque se permite también sus licencias, está más anclada en el pasado histórico. Esta vez se cuenta la vida de Joseph Joanovici, un empresario rumano de origen judío que hizo fortuna en Francia durante la Segunda Guerra Mundial dedicándose al negocio de la chatarra. El título del cómic remite a la película de Sergio Leone "´Érase una vez en América" y como aquella nos cuenta los inicios, ascenso y caída de un capo de la mafia, que supo mantenerse a flote practicando un doble juego, colaborando con los nazis a la vez que con la resistencia. El personaje, a pesar de que a veces nos muestra su aspecto más humano y no del todo carente de escrúpulos, no duda en traicionar a los que le consideran su camarada para salvar el pellejo. Da chivatazos a la Gestapo, cuyo jefe en París Henri Lafont confía en él hasta el extremo de facilitarle un carnet de esta organización, sobre las reuniones clandestinas de los insurgentes. Unos informes suyos conducirán a la masacre de los monjes del convento de Brosse-Montceaux a manos de los alemanes, acusados de esconder un arsenal para el enemigo. Para desviar las sospechas contra él de la resistencia, ejecutará a tiros a un joven miembro del grupo al que acusará de delator.
Al mismo tiempo, se hará cada vez más imprescindible para los pocos que en aquel tiempo luchaban contra la Ocupación nazi, en particular la red "Honor y policía", y de tal forma que una vez terminada la guerra será condecorado con el certificado de Gran Resistente. Años después, su papel como colaboracionista y sus crímenes del pasado le pasarán factura, dando al traste con su reputación de gran patriota. Intentará rehacer su vida en Israel, pero no le saldrán bien las cosas.
En definitiva, la historia de uno de tantos personajes parecidos, Lansky, Soros, Noé Trauman, Moguilévich, Epstein y tantos otros que han nadado y nadan en la ciénaga de la corrupción. Algunos se han ido y se irán de rositas, otros fueron y serán evacuados por el sumidero de la historia, como los tristes excrementos que son, pero habiendo dejado mucha sangre y mucho sufrimiento a su paso...
Viñetas de "Érase una vez en Francia"
jueves, 30 de abril de 2020
LA NUEVA NORMALIDAD
martes, 28 de abril de 2020
GALERÍA DE ARTISTAS MALDITOS
GINO BOCCASILE: EL CÍCLOPE DE SALÓ
V de "Vincere", el grito de guerra del fascismo
Las guerras y las revoluciones del siglo XX inspiraron a muchos ilustradores la creación de carteles políticos muy notables, y algunos de ellos se han grabado a fuego en la retina de la gente, de tal manera que han pasado a formar parte del imaginario colectivo. Los ejemplos más conocidos los ofrece la propaganda soviética, que ya en los tiempos de la revolución bolchevique contaba con dibujantes de la talla de Viktor Deni o Dmitri Moor. Con sus iconos estos autores contribuyeron como nadie a la difusión de la ideología comunista, y crearon una escuela que otros continuarían durante los años de la "Gran Guerra Patriótica", como Viktor Ivanov en la vertiente más épica o el colectivo Kukryniksky cultivando la sátira feroz contra el enemigo. Durante la guerra civil española, y en contraste con lo que sucedía en la zona nacional, el Frente Popular también favoreció la producción masiva de carteles destinados a un público que en gran parte seguía siendo semianalfabeto. Destacaron en especial los artistas valencianos como Josep Renau, Arturo Ballester o mi favorito, Manuel Monleón, creador de un bestiario antifascista muy particular. No podemos olvidar tampoco los famosos carteles de la Revolución Cultural de Mao, de dudoso gusto por su algo relamida cursilería marxistoide. En este caso los autores permanecen en el anonimato, por haber obedecido sin duda los principios antiindividualistas del Gran Timonel... Menos conocido es el autor que rescataremos hoy aquí, porque a pesar de la calidad de su trabajo, estuvo ligado hasta el final al bando de los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, y no quiso o no supo cambiar de chaqueta a tiempo, como tantos y tantos de sus paisanos. Ahora que algunos italianos celebran que hace 75 años los" liberaron" de ellos mismos, vamos a glosar a un artista gráfico olvidado: Gino Boccasile.
Y DESPUÉS DEL COVID 19, ¿QUÉ VENDRÁ? ¿EL COVID 20? ¿EL COVID 21?..
Dibujo de Ming El Cruel, por Alex Ray mond
Para nadie es un secreto que los productos Made in PRC no se distinguen precisamente por su alta calidad. Son manufacturas bastante chapuceras y con pocas garantías de durabilidad, pero aún así inundan los mercados de todo el mundo porque, supuestamente, tienen unos precios más competitivos. Pero todos hemos comprobado alguna vez que aquellas zapatillas que compramos en el chino del barrio un día que andábamos apurados no duraron ni dos días, que aquel juguete tan bonito que también compramos allí no pasó ningún tipo de control sanitario y puso en riesgo la vida de nuestra sobrina de tres años, o que aquella máquina de afeitar tan "balata" por muy poco nos nos deja la cara como la de Freddy Kruger. Así que ¿por qué nos extraña que los test que llegan de China no funcionen o las mascarillas estén defectuosas y parezcan de papel de fumar? Qué más da que se muera la gente, el caso es que la RPChina sigue siendo nuestro proveedor de confianza en este mundo globalizado. Aquí ya no somos capaces ni de fabricar mascarillas, tal es el estado de indigencia industrial en que hemos quedado, y crisis como la actual lo ponen todavía más en evidencia.
Aún sabiendo que la vida encontrará al final, y a pesar de todo, la manera de abrirse camino, no podemos dejar de sentir una enorme tristeza ante el sufrimiento que está causando en la mayoría de la gente esta maldita pandemia, cuyo final presagiamos todavía como muy lejano. Esta estación que debería ser la del resurgimiento de las fuerzas vitales y la eclosión de la naturaleza, nos está dejando un panorama de incontables ataúdes y un luto que, por más que el gobierno lo quiera ocultar, tarde o temprano desembocará en un estallido de indignación generalizado. Ya se contabilizan unos 29.000 muertos (y muertas) oficiales, y la siniestra cifra no deja de aumentar cada día que pasa. No sabemos a ciencia cierta cuando volverá- como cantaban algunos de esos abuelos, que ahora están muriendo por millares-"a reír la primavera". No hay demasiadas cosas que muevan en el día de hoy a la esperanza. Y lo más triste es el espectáculo idiota de una turba de inconscientes que practica el balconing todas las tardes, mientras se somete sin rechistar a una tiranía apenas encubierta. Los mass mierda, con su clamorosa servidumbre al poder a cambio de unas cuantas monedas de plata, cumplen con su función narcotizante ahora más que nunca, contribuyendo al ocultamiento de la tragedia, a la vez que va sembrando un miedo difuso entre la población, para asegurar el silencio de los corderos mientras estos son llevados al matadero. Hace poco falleció el cantautor Luis Eduardo Aute, que también fue un artista plástico y cineasta, autor de "Un perro llamado dolor", largometraje de dibujos animados realizado de forma artesanal con más de cinco mil dibujos hechos a mano, y en el que rendía su particular homenaje a la pintura erótica española. Todavía no se sabe bien si el coronavirus ha sido el que se lo ha llevado por delante, pero como ocurre con otros muchos fallecidos en estos días aciagos se sospecha que así ha sido. Su tema musical más conocido es "Al alba", una canción que compuso en los años setenta en alusión a los últimos fusilamientos del franquismo y que acabó por convertirse en una especie de himno para la izquierda progre. Escuchando hoy la letra de esta canción presentimos que se acomoda más a los tiempos actuales que a aquellos en los que se escribió, lo cual no deja de resultar muy paradójico y tétrico.
miércoles, 15 de abril de 2020
APAGÓN CULTURAL
No caerá tampoco esta vez esa breva, por desgracia. Ojalá se apagaran para siempre los fuegos fatuos del "sector de la cultura" que siempre que una crisis sacude a la sociedad en sus cimientos, en lugar de arrimar el hombro, se apresuran a preguntar "¿qué hay de lo mío?" y a presentarse como las principales víctimas, porque temen verse privados de sus prebendas y subvenciones.Porque de eso va el "apagón cultural" de 48 horas anunciado entre otros por la Unión de Actores, ante las insinuaciones del actual ministro de cultura Rodríguez Uribes sobre que no se crearían fondos ni se tomarían otras medidas específicas para la cultura, debido a que hay otras prioridades ante la pandemia del coronavirus que estamos sufriendo. La amenaza de los titiriteros y comediantes de dejar de subir contenido on line (básicamente tuits de alabanza al gobierno) fue retirada ipso facto y sustituida por un "voto de confianza", en cuanto el ministerio cedió al chantaje y corrigió sus anteriores declaraciones.
En estos días de confinamiento forzoso muchas teorías de esas que llaman conspiranoicas señalan hacia la tecnología 5G como uno de los factores, si no desencadenantes, que sí han contribuido a la proliferación de la peste del coronavirus. Esta especie se basa en varios informes de científicos y médicos independientes que han alertado sobre la peligrosidad que tiene la implantación definitiva de esta tecnología de nueva generación para la salud de las personas. Dejando aparte las posibilidades de vulnerar la privacidad de la ciudadanía, al pasar todos los aparatos electrodomésticos a estar conectados por Internet, existen fundadas sospechas de que esta tecnología en si supone una amenaza y un riesgo para el sistema inmunológico de los humanos, por una sobreexposición a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia.
Así son las cosas de la vida.Un día te honran como un héroe de la vanguardia resistente, y otro día te escupen como si fueras un villano y un apestado. Eso le ha sucedido no hace mucho a Emil Hansen, más conocido por Emil Nolde (1867-1956) un artista germano-danés que figuraba en los libros de historia del arte como el gran pionero del expresionismo alemán. Resulta que una exposición inaugurada en Berlín el año pasado se ha dedicado a "desmontar el mito" y a demostrar que Nolde fue, al menos hasta 1945, un nazi convencido y un acérrimo antisemita. Hasta Angela Merkel, antes gran admiradora suya, se ha visto obligada a descolgar dos lienzos de Nolde que tenía en su despacho de la cancillería, no fueran los de la ADL a saltarle a la yugular... El caso es que, aunque la pertenencia de Nolde al partido nazi era un hecho bastante conocido, la inclusión de obra suya en la Exposición de Arte Degenerado de Munich en 1937 le granjeó un aura de represaliado que no se correspondía del todo con la realidad. Al acabar la "guerra judía" (como la llamaba el propio Nolde) el artista aprovechó esa circunstancia para lavar su imagen y no acabar desnazificado, como le sucedió a Arno Breker y a tantos otros. Pero la judería no perdona nunca, y aunque pasen mil años el Nakam les acaba alcanzando a todos. Después de Nolde, que se preparen Degas, Renoir y otros pintorcillos del tres al cuarto que osaron ofender alguna vez al Divino Pueblo Elegido.
Aunque los efectos inmediatos del Covid-19 estén siendo la eutanasia forzosa de los pensionistas y el fortalecimiento del control sobre una ciudadanía inerme y aterrorizada, dispuesta como un rebaño a obedecer a todo lo que se le mande y hasta a ponerse una vacuna con un microchip incorporado si hace falta, aquí vamos a hacer un ejercicio de bondad y no vamos a defender ninguna teoría conspiracionista que apunte a un genocidio masivo planificado por Soros, Bill Gates, el Club Bilderberg o el Foro de Davos. Vamos a suponer, crédulos de nosotros, que todo este desastre planetario se ha debido a una serie de errores fortuitos, cometidos por unos locos irresponsables, pero que por los cargos que ocupan no estarán eximidos de rendir cuentas algún día ante la justicia, o ante un populacho enardecido, por haber propiciado un cataclismo de semejante magnitud. Que algunos de ellos, incluso, están intentando aprovechar en su propio beneficio, importándoles una higa el caudaloso torrente de víctimas que está dejando a su paso.
Atención: Católicos de la nueva ola y ateos asaltacapillas o nietzscheanos con prejuicios, abstenerse de leer este artículo.
San Nicolás de Bari abofeteando a Arrio, por Giovanni Gasparro
En este blog nos gusta comentar toda clase de cosas que van contracorriente, y que molestan a los que quieren imponer un pensamiento único sobre lo que se debe entender como "arte contemporáneo". En pleno siglo XXI todavía existen artistas que no sólo no han renunciado al oficio de la pintura, sino que beben directamente en las fuentes del Barroco, y que incluso se atreven a revivir los temas de la iconografía cristiana desde la más pura ortodoxia. Y eso a pesar de vivir inmersos en un mundo que ha declarado una guerra a muerte a todo lo sagrado, en el que vemos como la Iglesia católica y sus máximos representantes se ponen cada día más en ridículo y ofrecen un espectáculo de lo más abyecto, degradante y desalentador, para aquellos que todavía conserven un ápice de auténtico sentimiento religioso. Esta vez vamos a hablar del pintor Giovanni Gasparro y de su particular cruzada en un doble frente: contra la mediocridad del arte contemporáneo y contra la oligarquía del Vaticano, entregada a con lujuria a los brazos del NOM.
Efectos del mal gobierno por Ambrogio Lorenzetti (inicios del siglo XIV)
El Palacio público de Siena alberga estos fabulosos frescos de estilo gótico pintados por los hermanos Lorenzetti, la Alegoría del Buen y Mal gobierno, uno de las escasos ejemplos de pintura profana del Medioevo en Europa. Sus autores quisieron denunciar, a su manera, la mala praxis política de aquellos gobernantes que devienen en tiranos, al dejarse llevar por la soberbia, la avaricia y la vanagloria, y que se rodean de una corte de aduladores y personajes siniestros, como el que porta en su regazo un extraño híbrido entre reptil y carnero, que representa lo antinatural (hoy pensaríamos en los experimentos de laboratorio y las manipulaciones genéticas). La forma de mantenerse en el poder del diabólico tirano es mediante el miedo y la mentira, y los resultados de esta política saltan a la vista: la desolación, la ruina, la enfermedad y la muerte.
Esto se pintó en la época en que Europa sufrió el terrible azote la Peste Negra, y tal vez hoy podamos extraer alguna enseñanza de su contemplación, perfectamente aplicable a los tiempos que corren.
jueves, 26 de marzo de 2020
¡¡¡DESMENTIMOS LOS BULOS!!!
¡NUESTRO LÍDER SE ENCUENTRA EN PLENA FORMA FÍSICA, Y NO ESTÁ INFECTADO POR EL CORONAVIRUS!
HE AQUÍ LA PRUEBA!!!
¡¡¡DEJAD DE DIFUNDIR MÁS FAKES PARA DESMORALIZAR AL PUEBLO!!!
La escena corresponde a una película de Federico Fellini titulada precisamente "Roma" (1972) y refleja sucesos reales que ocurrieron durante los trabajos de ampliación del metro de la Ciudad Eterna. Complicado lo han tenido siempre los romanos para crear una red metropolitana moderna que descongestionase el caótico tráfico de vehículos, y en la actualidad el metro de Roma sólo dispone de dos líneas transversales y una tercera de interminable construcción.
La primera línea la empezó a excavar Mussolini en los años 30, interrumpiéndose las obras a consecuencia de la guerra mundial, y la segunda se proyectó en 1964, empezando las obras muy poco antes de que Fellini realizara su película. En esa ocasión los ingenieros emplearon una tuneladora para acelerar los trabajos, lo que ocasionó no pocos destrozos en las viviendas colindantes. También se pusieron en peligro numerosos vestigios arqueológicos, sobre todo en la zona de la Plaza de la República, lo que obligó a practicar un desvío.
Desde mi punto de vista, esta escena es lo mejor de esa cinta de Fellini, tan estrambótica como la mayoría de las suyas, en la que realiza un paseo por la memoria y los recuerdos de su juventud, vinculados con la Roma del Ventennio. Historias del pasado y del presente se entremezclan, y esta se corresponde con el momento en el que se hizo la película, con las obras del metro a pleno rendimiento, y sacando a la luz muchas edificaciones antiguas de las que ni se sospechaba su existencia. Debajo de Roma no hay una única ciudad subterránea sino varias.En este caso, los obreros se encuentran en su trayectoría con una vieja domus romana, cuyas paredes están adornadas con magníficos frescos con retratos de antiguos patricios que miran sorprendidos a sus descubridores, a través de los abismos del tiempo.
El episodio tiene algo de trágico y de melancólico, porque a pesar de los intentos desesperados de los encargados de la obra por conservarlas, asistimos a cómo se van desintegrando ante sus ojos esas pinturas al verse expuestas a la acción del aire.Durante siglos escaparon a la vista de los hombres y se conservaron en todo su esplendor , hasta que un día volvieron a salir a la luz por un breve instante.
No se me ocurre una imagen mejor para representar la fragilidad de las cosas humanas y la fugacidad de la vida, ahora que tantos, en Italia y en el resto de Europa, estamos pasando por momentos difíciles. Un saludo fraternal para los italianos y un arrivederci, que espero sea tan sólo un hasta la vista.