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lunes, 1 de abril de 2019

INDEFENSOS Y EN PELOTAS ANTE EL SISTEMA

Prisioneros del campo de Mauthausen
Hay quien dice que las fotografías de desnudos masivos en espacios públicos de Spencer Tunick son obras de arte. A mí no me lo parecen; es más, como fotografías no me resultan particularmente bellas. Por lo general, carecen de interés, de sentido de la composición y no son nada del otro jueves. Suscitan, eso sí, mucho morbo y escándalo estas muestras de exhibicionismo colectivo. Y estoy muy de acuerdo con Avelina Lésper cuando dice que Tunick explota esa enfermedad moderna de negar la privacidad.
Resulta curioso ver el apoyo mediático y publicitario que reciben en los telediarios cada una de sus "instalaciones", que va realizando de forma itinerante por diversas ciudades del planeta. Desde luego Tunick ha dado en el clavo si lo que quería era llamar la atención sobre su persona y sobre su "proyecto".
Para los antiguos griegos el cuerpo humano ideal, en tanto que era la medida de todas las cosas, representaba la forma más bella y armoniosa que se podía concebir. El arte moderno y contemporáneo se ha encargado de denigrar al ser humano de todas las formas posibles, casi tanto como algunas ideologías y regímenes terroríficos del siglo XX.
Las fotografías de Tunick representan a los grupos humanos como masas amorfas, expuestas y vulnerables, como trozos de carne puestos al espeto, como animalillos hacinados para el matadero, indefensos y transparentes ante un sistema que los vigila y manipula a su capricho. Casi siempre se vinculan sus fotografías con alguna causa progre: la "libertad de expresión", la lucha contra la intolerancia o, por supuesto, la lucha por el feminismo y el "medio ambiente"... Precisamente  esa ideología progre que es la sal de la tierra del actual sistema imperante.

viernes, 13 de mayo de 2016

LA FOTOGRAFÍA COMO PROFESIÓN

Una aproximación al trabajo de Juan Pablo Moreiras (1994)

"Elvis" (Isla Dominica, 1994)

Han pasado ya 22 años, pero me parece oportuno rescatar aquí una entrevista que en su día realicé al fotoperiodista gallego Juan Pablo Moreiras, cuando estaba en sus comienzos como profesional,  y de cuyo  trabajo más reciente podéis haceros una idea contemplándolo através del enlace: http://www.juanmoreiras.es/

 Esta entrevista me sirvió aquella vez para preparar un trabajo universitario, y a pesar del tiempo transcurrido, y que algunas cosas en el trabajo actual de Juan Pablo han cambiado inevitablemente, creo que contiene muchas reflexiones interesantes sobre el mundo de la fotografía y de las artes en general que, en gran medida, siguen estando vigentes hoy en día.
Con el nuevo milenio muchas cosas han cambiado en el mundo de la imagen. La tecnología digital se ha desarrollado extraordinariamente dominando nuestro entorno y, en la actualidad, cualquiera puede creerse un gran fotógrafo y un gran artista si hace uso de esa amplia gama de trucos y posibilidades que la tecnología pone al alcance de todo el mundo... Eso ha podido servir para ampliar las posibilidades expresivas de algunos, pero también entraña un riesgo, y  es que parece que cada vez dependemos más de los artilugios electrónicos. Y casi nos hemos olvidado de los grandes pioneros de la pintura y la fotografía que, en una época en que la tecnología era más "rudimentaria", fueron capaces de establecer las bases de un lenguaje visual que hoy todo el mundo domina o cree dominar.

Por otra parte, en esta entrevista también se aludía a una tendencia que entonces empezaba a irradiar desde las facultades de Bellas Artes, y que hoy por hoy se ha impuesto de una forma aplastante entre los artistas llamados "emergentes": la utilización masiva de la fotografía (o el vídeo) como parte de intervenciones "plásticas" o"artísticas". Por lo general, los responsables de estas intervenciones no son profesionales de la fotografía (ni del vídeo) y sus "trabajos" no suelen poseer ni los mínimos requisitos de calidad que se exigen, por ejemplo, a los fotoperiodistas. Se objetará que las motivaciones filosóficas o los intereses de estos fabricantes de instalaciones son de otra índole muy diferente de las de los fotógrafos profesionales... El caso es que sus "obras" pasan a considerarse en la actualidad como Arte Contemporáneo con mayúsculas, y así son presentadas en los museos, ante la estupefacción del gran público. Sin embargo, este último suele recibir mucho mejor, y con toda la  razón, las exposiciones de los grandes fotógrafos profesionales, donde es posible rastrear la herencia de la mejor pintura del pasado (Velázquez, Vermeer, los impresionistas) de un modo bastante más patente que en las obras del llamado "arte contemporáneo". He aquí una de las paradojas de nuestra época.