EL OASIS DE LOS LIBROS
En los últimos años ha habido una eclosión del arte mural en diversas localidades de España que, con mayor o menor fortuna, han modificado de una manera radical el paisaje urbano. En el caso de Vigo, la escasa política cultural de la alcaldía, que en general ni promueve exposiciones ni mantiene relación alguna con las asociaciones de artistas plásticos locales, ha generado en compensación que se promueva el llamado "arte callejero" y los murales en las calles de la ciudad. Tratándose de una urbe que ha crecido de un modo caótico y desordenado, y en muchos casos sin un criterio estético, la intervención de algunos de estos murales ha mejorado notablemente algunos entornos que lo necesitaban. Entre los mejores muralistas que han trabajado en Vigo y otras localidades gallegas en tiempos recientes está sin duda Delio Rodríguez, que estudió en la Escuela de artes plásticas y diseño "Antonio Faílde" de Orense, para más tarde licenciarse en la Facultad de Bellas Artes de Pontevedra.
En este pasado curso ha realizado un trabajo espectacular en el Instituto San Tomé, pintando un mural en colaboración con los alumnos y el profesor de Expresión Artística de 4º de la ESO. Se trataba de darle una dimensión nueva que pusiera en valor una caseta situada en el patio del instituto, y que desde hace muy poco tiempo acoge la biblioteca escolar del centro. El proyecto se culminó en un tiempo récord, una vez que se tuvo lo suficientemente claro el boceto de lo que se iba a representar allí. Los alumnos participaron de una manera muy activa en los primeros compases de la obra, trasladando a mayor escala los dibujos del papel al muro, y dando los primeros toques de color. El resto, lo más difícil y elaborado, corrió a cargo del gran artista Delio, que mostró una vez más su buen oficio y su talento para intervenir en espacios tan complicados de pintar como éste, con tantos vanos abiertos en los muros.
La temática del mural trata, como no podía ser de otro modo, sobre la animación de los jóvenes a la lectura. Libros y plantas ornamentales de diversa naturaleza comparten protagonismo y armonizan en un conjunto que compone una especie de jardín u oasis donde refugiarse del mundanal ruido y adquirir conocimiento. Como el que representa ese mochuelo, numen de la divina Atenea, la antigua diosa helénica de la Sabiduría, y que recibe a los lectores en la entrada de la biblioteca. El estilo pictórico del conjunto resulta elegante, inspirándose en gran medida en los maestros del Art Nouveau, que desarrollaron un lenguaje ornamental propio, que aplicaron con preferencia al diseño gráfico y al mundo del cartel, aunque adaptado en este caso a las particulares exigencias de la pintura mural.
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