TROMPETA A LA TRENA POR EL CASO EPSTEIN
Algunos quizás quisieran ver al tal Nicolás colgado de una soga como Sadam Hussein o bestialmente sodomizado, en vivo y en directo, como el pobre Gadafi; pero lo más probable es que la cosa termine de una forma menos sórdida, como en el caso de Noriega, y que tras pasar una temporada entre rejas pueda ser convenientemente extraditado, en pago de los servicios prestados. Porque aparte de que la Delcy o el propio Maduro hayan podido pactar con el Trompas el resultado exitoso de esta operación de película, el régimen chavista como antaño las guerrillas castristas han sido en realidad muy funcionales y han servido a la postre para afianzar aún más la hegemonía estadounidense en la llamada por ellos " Región Latinoamericana".
Qué mejor excusa que los montoneros, los tupamaros y demás chusma insurgente para imponer dictaduras como las de Videla, Pinochet o cualquiera de los alumnos aventajados de la Escuela de las Américas. Y ahora el sacar del medio a este fantoche del Caribe le va a servir al Trumposo para quedarse con el petróleo venezolano (así lo ha afirmado con todo el papo) mejorar su imagen, muy deteriorada por el caso Epstein y por sus genuflexiones ante Netanyahu y para eliminar al principal socio de Rusia, China e Irán en la región, habida cuenta de que este último país va a ser seguramente el próximo gran objetivo a abatir para la creación del Gran Israel. Putin, tras dejar en la estacada a Bashar al-Assad vuelve a demostrar que, como primo de Zumosol multipolar, deja mucho que desear y que tiene más que suficiente con lidiar con sus propios problemas en Ucrania; y tal vez China esté muy ocupada acariciando el sueño húmedo de apoderarse de Taiwán como para pensar en estas minucias.
Así las cosas, SuperTrump tiene las manos libres para hacer lo que le venga en gana (o más bien lo que le ordenen sus amos cabalísticos): rapiñar, saquear, amenazar a todo el mundo y soltar bravuconadas de matón de bar o chulo de putas, no muy distintas a las que estuvimos acostumbrados a escuchar de labios del actual recluso Maduro. Pero al igual que este último se ha convertido en un juguete roto, lo mismo le puede suceder un buen día al fulano del pelo naranja, cuando deje de ser útil a sus dueños y señores. Al parecer, el Mossad dispone de un amplio dossier sobre sus andanzas, recopilado durante años por su fiel agente Epstein en la Isla de las Lolitas, para ser utilizado cuando más les convenga a ellos.


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