viernes, 16 de febrero de 2024

LA OBRA DE TOLKIEN EN LOS CÓMICS 


Anteportada del primer volumen de Luis Bermejo

Después de haberle dado un repaso a las adaptaciones al cine animado de la obra literaria de Tolkien, le toca el turno a los cómics inspirados en sus libros, que haberlos haylos. No obstante, hasta el momento parece ser que no se ha podido publicar una versión íntegra y definitiva en viñetas de su opus magnum,  "El Señor de los Anillos", debido a  los derechos de propiedad. Existen, eso sí, adaptaciones parciales de este libro y una versión completa de "El Hobbit" que pasaremos a reseñar.

Tras  la película de animación que realizó Ralph Bakshi en 1978, y que tanto sirvió para popularizar "El Señor de los Anillos" entre el público joven,  llegó el momento de que a alguien se le ocurriera adaptarla al formato del cómic. Ya hemos dicho que la película no abarcaba más que la mitad de la trilogía de Tolkien (el primer libro, "La Comunidad del Anillo", y una parte de "Las Dos Torres") por lo  que la consiguiente versión en viñetas también quedaría necesariamente inconclusa.
 En 1979 el editor español José Toutain, en coordinación con la  Warren Publishing obtuvo la licencia necesaria para poner en marcha este proyecto. Se encargó entonces al guionista norteamericano Nicola Cuti y al dibujante español Luis Bermejo que se basaran en la película de Bakshi para realizar una adaptación libre de la misma. Aunque los autores se inspiraron en los diseños de los personajes del filme de Bakshi, cambiaron el orden de algunos episodios e incorporaron otros, con flashbacks que se referían a materiales procedentes de" El Hobbit" y de "El Silmarillion".

Viñetas del primer volumen de Luis Bermejo

Al tratarse de una obra tan extensa, se optó necesariamente por aligerar el texto y ofrecer una interpretación resumida del mismo. El resultado no fue del todo fiel a la obra de Tolkien, tan rica en matices literarios, como por otra parte tampoco lo era la película de animación. Pero en cualquier caso, se trata de una adaptación bastante digna y recomendable. Por cierto, debo confesar que fue gracias a estos cómics como llegué a conocer por primera vez el fascinante mundo de la Tierra Media, años antes de dar el gran salto y empezar a leer los libros de Tolkien.
Se publicaron tres volúmenes de 46 páginas cada uno, entre 1980 y 1981 en varios países europeos: España, Italia, Alemania, Holanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia. Después, según tengo entendido, se llegó a  recopilar todo este material en un solo tomo en 1981. Estos ejemplares son algo difíciles de encontrar en la actualidad pues no se han reeditado desde entonces. No pudo publicarse fuera de Europa ni tampoco en lengua inglesa, a pesar de que fue en este idioma en el que Cuti escribió el guion. Parece ser que aún contando con la licencia de la Tolkien  Enterprise de Saul Zaentz, hubo algunos problemas con los derechos de autor después de todo.
El relato, que en la película de Bakshi se interrumpe de un modo abrupto con la batalla del Abismo de Helm, avanza un poco más en este cómic con la llegada de Frodo, Sam y Gollum a las Puertas de Mordor, en su viaje hacia la Montaña del Destino, omitiéndose sin embargo el terrorífico encuentro de Frodo con Ella-Laraña.


Fragmentos del segundo volumen de Luis Bermejo

Este aspecto inconcluso de la película y así mismo del cómic despertó la curiosidad y animó a muchos espectadores y lectores, como en mi caso, a conocer más tarde de primera mano la obra literaria de Tolkien.
Tanto Bermejo como Cuti eran autores veteranos y prolíficos, que ya habían trabajado antes para Warren y para Toutain en publicaciones de terror de la época (Eerie, Creepy, Vampirella, etc). Luis Bermejo había empezado dibujando tebeos en la escuela valenciana de postguerra, trabajando en series como "Las Aventuras del FBI" o "Apache", para más tarde probar  fortuna en el mercado anglosajón.
Este trabajo lo abordó Luis Bermejo con gran maestría, y siempre que se lo permitieron sus editores con grandes dosis de imaginación, como puede verse en la caracterización que hizo de los orcos o en su recreación de las Minas de Moria, por poner algunos ejemplos. Seguía por supuesto muy de cerca el estilo de los cómics de "espada y brujería" tan en boga en aquella época, como los de Conan el Bárbaro (Barry Windsor-Smith y John Buscema) o los trabajos de Frank Frazetta y de Esteban Maroto.
Muy poco después de haber concluido su versión de "El Señor de los Anillos", en 1981, abordó una interpretación muy libre y personal de esta clase de temática en su obra "Los ocho anillos de Elibarin", publicado por A.G. Vázquez,  un cómic donde se dan cita la fantasía épica con la  ciencia ficción, un poco al estilo de Star Wars.

Conclusión del tercer y último volumen de Luis Bermejo

Más conocido posiblemente, y más fácil de encontrar en las librerías especializadas, es "El Hobbit. Historia de una ida y una vuelta", ilustrado por el norteamericano David Wenzel, en base a un guion de Chuck Dixon, y que fue publicado por Eclipse Comics en el año 1989.  En un principio se trataba de una miniserie de tres números a la que se añadieron 32 páginas más cuando se recopiló completa en formato libro. 
Esta vez se pretendió respetar al máximo el texto original de Tolkien, incluso demasiado, aspecto este último que algunos han criticado porque a veces la transcripción literal y minuciosa del libro convierte en farragosa la lectura y exige un  esfuerzo innecesario, ya que las imágenes resultan elocuentes por sí mismas. No obstante, los bellos dibujos a la acuarela de Wenzel convierten en una experiencia única la inmersión en este tomo de 136 páginas, muy indicado para aquel que quiera acercarse a la obra de Tolkien de una manera diferente o para el público más joven que desee iniciarse en los territorios de la literatura fantástica.
Tanto este libro como el otro que realizara en 1977 el propio David Wenzel  con sus ilustraciones inspiradas en la obra tolkeniana ("Middle Earth: The World of Tolkien Illustrated") sirvieron seguramente de fuentes de inspiración para las posteriores adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson de "El Señor de los Anillos" y "El Hobbit".


David Wenzel es capaz de combinar magistralmente el estilo ágil de los cómics americanos de aventuras (no en vano trabajó antes para Marvel en series como "La espada salvaje de Conan") y el de los ilustradores  decimonónicos de cuentos de hadas anglosajones y franceses. Otro trabajo suyo muy notable y sugerente es una adaptación al cómic de los relatos de los hermanos Grimm, en base a  guiones del escritor Douglas Wheeler.
Reconoce Wenzel como sus principales influencias a grandes dibujantes del siglo XIX, como Arthur Rackham, Edmund Dulac, N.C. Wyeth o Howard Pyle. También admira mucho a los pintores de los Paises Bajos de los siglos XVI y XVII, que cultivaron la pintura fantástica o costumbrista, como Pieter Brueghel o Jan Steen

Página de "El Hobbit" ilustrada por David Wenzel

El cómic tiene una lectura en general bastante fluida, salvo quizás la última parte en la que se resiente algo por la abundante información que se ha introducido en los cartuchos de texto. El diseño de los personajes y de los ambientes realizado por Wenzel resulta muy convincente, y no creo que Tolkien hubiera puesto muchas objeciones a esta versión de su libro (ya sabemos que el gran escritor tenía pánico a lo que Disney pudiera llegar a hacer con sus personajes, a algo así como un "Blancanieves y los siete enanitos" en la Tierra Media).
La escena del encuentro de Bilbo  Bolsón con Gollum en la ciénaga de los trasgos, en la que se topa con el Anillo del Poder y se juega la vida resolviendo los acertijos que le plantea su extraño oponente, está muy bien resuelta. Así como el momento en que se introduce en el interior de la Montaña Solitaria, donde se encuentra con el dragón Smaug y el fabuloso tesoro que los liantes enanos, comandados por Thorin Escudo de Roble, quieren recuperar a toda costa. 
La destrucción por el fuego de Esgaroth, la ciudad de los Hombres del Lago, por el ataque del dragón, anticipa las espectaculares imágenes de la trilogía de Peter Jackson quien, repetimos una vez más, tuvo que tomar sin duda como uno de sus referentes a esta fabulosa obra maestra, por más que el estilo colorista y amable del cómic difiera del algo más sombrío de las películas.

Ilustración de David Wenzel

La composición de las páginas de este lujoso libro a veces sorprende por su originalidad y el arte de Wenzel brilla especialmente cuando una viñeta ocupa la página entera (las llamadas "splash-page"). Por contra, otras veces la abundancia del texto no permite al dibujante lucirse todo lo que podría. Quizás el guionista debería haber tenido más en cuenta  esta circunstancia y haber imitado a Burne Hogarth, quien en sus novelas gráficas de Tarzán supo equilibrar mejor los aspectos visuales con los narrativos, y sin transcribir literalmente las novelas de Edgar Rice Burroughs ni apabullar al lector, sí que logró captar con toda su fuerza su estilo literario.

Viñeta de David Wenzel para "El Hobbit"




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