lunes, 16 de mayo de 2022

EL RETORNO DE LOS "ARTISTAS SOLIDARIOS"


"Todos somos Ucrania, abajo la ensaladilla rusa. Muerte al tirano invasor Putín". Las vedettes sistémicas e illuminati se apresuran a dar sus muestras de adhesión al régimen golpista del Euro-Maidán, a los carniceros del batallón Azov y a su paladín Zelenski, los nuevos juguetes favoritos de la OTAN.
 Allí está el diligente Bono de U2, que no se pierde ningún sarao, dando el cante en el metro de Kiev. Y no podían faltar las sacerdotisas del arte satánico-conceptual Yoko Ono y Marina Abracadabramovic, aportando su granito de arena a la causa, para demostrarnos lo humanitarias y buenas personas que son. 
También los pederastas y cocainómanos de Hollywood nos muestran su lado más 
tierno y se solidarizan con los pobrecitos ucranianos, con el mediocre Michael Douglas a la cabeza. Y no nos olvidemos de las Mk-Ultra que arrasan en Instagram, como la ínclita Lady Gaga.
Y por si  fuera poco, ahora llegan  el tongo del festival de Euro-Sión (ese laboratorio de operaciones psicológicas) y de postre las gilipolladas del chef José Andrés...
Los mismos que dieron ejemplo a las masas durante la Plandemia,  ofreciendo su brazo a las farmacéuticas para que, en su caso, les inocularan placebo  (aunque siempre habrá pobres desgraciados como Nadal o Resines) nos indican el Camino Recto; qué debemos creer, a quién tenemos que seguir.
Todos a obedecer a la Logia, no queda otra.



viernes, 6 de mayo de 2022

 LAS CIUDADES TENTACULARES

"Metrópolis". Adaptación gráfica de la película de Fritz Lang por Christian Montenegro



"Alguna vez hemos pedido el elogio de las ciudades que se dice que duermen, aun cuando esto no sea cierto de un modo absoluto. Pero yo quisiera darlo por válido y lo hago así, en esta época en que las ciudades y los hombres parece que no saben dormir.

Las viejas ciudades que sueñan sabemos lo que nos han traído: un estilo, una norma, una cultura. Algo, en fin, que constituye la trama y la urdimbre de esa cosa tremenda que aún llamamos Historia. En cambio, no sabemos, y si algo intuimos, más valiera que no lo supiéramos, lo que las ciudades tentaculares que crecen hacia arriba, las ciudades que no duermen, pueden aportar a esa misma Historia.

Una legión de hombres desangelados, sin cuido ni reposo, las habita, como fantasmas de sí mismos, jugando a las cuatro esquinas de la prisa y el miedo. Incapaces del recreo en la obra hecha y cada vez más lejanos al antiguo sentido del otium cum dignitate, deambulan sin cesar, comen de pie, engullendo a ritmo acelerado monótonos platos insípidos, y no conocen el sosiego que ha huido del trepidar incesante de la urbe monstruosa que lentamente los devora como Saturno a sus hijos. De ellas saldrá -ya ha salido- la idea de la destrucción total y apocalíptica, cuyo solo nombre hace enrojecer a los ángeles. La cultura, hecha civilización "mala", se hace el harakiri, y quedan tan sólo las entrañas metálicas y deshumanizadas de la gran ciudad, riendo trágicamente a través de la osatura sin gracia de sus buildings, mirando pasmada al mundo que le revienta entre las manos, por los ojos de sus puentes, que no saben llorar.

Nos quedan, todavía como un remanso, las ciudades que duermen, es decir, que tienen un clásico sentido de la proporción y del reposo. ¡Qué felicidad en estos tiempos el poder dormir con ellas! ¡Qué gusto el sentirse arropado en el amparo de sus piedras en las altas noches bajo el parpadeo de las estrellas, el beso de la llovizna o el largo lamento del viento, lejos de los ruidos tremendos de las ciudades tentaculares que no duermen...!"

             José María Castroviejo ("Galicia, guía espiritual de una tierra", Espasa-Calpe, 1960)




"Vialia Vigo", el último engendro de don Abel I el Arboricida