jueves, 21 de febrero de 2013

BELLAS ARTES (1): LA LUCHA EN LA CLANDESTINIDAD

Las Facultades de Bellas Artes forman hoy parte, al igual que los Museos de Arte Contemporáneo o las ferias al estilo ARCO, la Documenta de Kassel o la Bienale de Venecia, de un entramado al que podemos llamar "LA BURBUJA ARTÍSTICA".
La mayoría de los que estudian esta carrera no son, al principio, conscientes de esta ominosa realidad. Sólo poco a poco, tras una amarga experiencia, se van dando cuenta de que deben renunciar a sus sueños, de que la universidad no les va a servir para convertirse en mejores artistas (más bien al contrario) y que aquello no es más que un vulgar patio de Monipodio.



Muchos salen de ahí con una gran confusión mental, incapacitados de por vida para el ejercicio de las artes, otros (los menos) intentarán "entrar en el juego", a ver si pueden rebañar las migajas que caigan del mantel de los especuladores. Al fin y al cabo, por mucha crisis que haya, el arte contemporáneo sigue moviendo mucho dinero dentro y fuera de nuestras fronteras. Otros, por último, intentamos lamernos nuestras heridas y seguir en la brecha, con mayor o menor fortuna.
Refiriéndome a mi caso en particular, os contaré que yo formé parte de la 1ª promoción de estudiantes de Bellas Artes de la Facultad de Pontevedra, la cual empezó su más bien penosa andadura al iniciarse la década de los 90 del pasado siglo. Esperanzados, pensábamos que estábamos contribuyendo a algo histórico, a poner en marcha un centro del que irradiaría el futuro de las Artes Plásticas en Galicia, un sueño que se venía acariciando desde mucho tiempo atrás ... Mas poco duró el espejismo.
No tardamos en descubrir que todo se estaba haciendo a golpe de improvisación, y en muchos casos con muy mala fe. Paupérrimo era, por lo general, el nivel de las clases que allí se impartían, y para terminar de arreglar la chapuza, la moda del "conceptualismo" presidía el programa de estudios de la recién nacida facultad (un truco fácil para que la inversión en recursos se mantuviera lo más "minimalista" posible, o se desviase para otros fines).
Por ese motivo, un grupo de estudiantes, que nos considerábamos estafados, decidimos rebelarnos. Y empezamos a hacer algo que fuera en contra de la línea oficial, con la intención de crear una corriente de disidencia que atacara la línea de flotación del "pensamiento único" y la uniformidad, entonces imperante en Pontevedra.

El peligro de recibir amenazas y represalias por parte de algunos profesores y compañeros nos movió a actuar en la clandestinidad, y a publicar por nuestros medios un órgano de expresión, la revista "¿Qué, Cuándo, Dónde, Cómo, Por Qué?", donde exponíamos todo lo que opinábamos del rumbo que estaban tomando las cosas, ante la general inercia imperante entre el resto de los allí matriculados.  Más tarde, cuando algunos nos trasladamos a otras facultades de BB AA más lejanas, para completar nuestros estudios, pudimos comprobar que, por desgracia, el mal está muy extendido en todas partes, y que el "conceptualismo" lo invade todo, como un tumor maligno, vayas a donde vayas.
Las causas que nos movieron a rebelarnos continúan vigentes, pero espero que los "delitos"  cometidos por los inconformistas hace unos veinte años estén ya prescritos. En todo caso, aquí os ofrezco una historieta (inspirada en la célebre "13 rúe del Percebe" de Ibáñez) que realicé bajo el pseudónimo de "Kitsch" para el primer número de la citada revista. Representa con gran fidelidad la jaula de grillos que era por aquel entonces la Facultad de Pontevedra (como esté actualmente, no tengo datos para poder opinar, aunque me temo lo peor).








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