sábado, 27 de enero de 2024

LENI MON AMOUR


 Aún a sabiendas de que arreciarán las críticas, y posiblemente me vuelvan a crucificar en el Gólgota, confieso mi incondicional devoción por la genial artista alemana Helene ("Leni") Riefensthal. Una mujer excepcional, ahora que se lleva tanto el "empoderamiento" ese por parte de unas chifladas que no le llegan ni a la suela del zapato a esta gran mujer. En su época hubo otras féminas que descollaron en las artes, como Tamara de Lempicka o Dorothea Lange, pero ninguna tan completa y revolucionaria como lo fue Leni. Además de su faceta más conocida como directora, productora y guionista de cine y fotógrafa, fue una atleta (bailarina y montañista)  actriz, y por encima de todo una dama hermosísima, que aún de mayor conservaba una gran elegancia natural y sana vitalidad. ¿Cómo no enamorarse de ella? Todo lo contrario de lo que hoy en día se entiende por el desafortunado calificativo de "feminazi", tan manido por los peperos ignorantes de nuestro país. Llegó a vivir hasta los 101 años, casi en la plenitud de sus facultades y habiendo además vivido intensamente. Siendo nonagenaria todavía buceaba y realizaba reportajes de la vida submarina mucho mejores que los de Jacques Cousteau, y probablemente hubiera vivido algunos años más si no hubiera sufrido un grave accidente de helicóptero en 2000, mientras participaba en un documental en África.
Se ha querido estigmatizar a Leni y a toda su obra por haber estado esta al servicio del Nacional Socialismo como "directora de cine del Reich"; como si toda su producción hubiese servido de propaganda para el NSDAP. Nada más lejos de la realidad, ya que como propaganda institucional en senso strictu sólo se pueden considerar los documentales de encargo "La victoria de la fe" (1933) "El día de la libertad" y "El triunfo de la voluntad" (1935) siendo las dos primeras cintas de corta duración. En cualquier caso, casi nadie pone en duda hoy que "El triunfo de la voluntad" constituye una obra magistral en su género, que puso en juego ideas muy innovadoras y poderosas para aquella época. Baste comparar esa película con los ridículos panfletos de propaganda que han venido siendo las películas del "cine español", sufragadas con dinero público, desde hace ya varias décadas o los panegíricos al  führer "Bizcochito Sánchez" que tenemos que sufrir los expañoles a diario, servidos por los medios de comunicación controlados por el gobierno. Leni había aprendido bien las lecciones de aquel genio soviético  del montaje y de la propaganda que fue Serguéi  Eisenstein, quien a su vez había estudiado los recursos puestos en práctica el norteamericano David W. Griffith. 



Los espectáculos  de masas  que ofrecían los congresos del NSDAP y el escenario  en el que tenían lugar en Nüremberg , diseñado por el arquitecto Albert Speer, nos los muestra con grandiosidad épica, mediante un montaje vanguardista, movimientos de cámara inusuales y todo ello acompañado por una música sugestiva. Las banderas, estandartes y la simbología del partido en general tienen una gran presencia en el film, como si se tratara de sujetos dramáticos, y son aprovechados para crear toda una estética visual. En cualquier caso, no vamos a hablar ahora de este tipo de documentales políticos, no sea que nos cierren el blog. Nos interesa más bien hablar de los otros trabajos de Leni, que son quizás salvo "Olympia" los menos conocidos de esta directora, y en los que nos vamos a centrar a continuación.

"Olympia" (1938) sobre los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 fue otro encargo, pero esta vez del Comité Olímpico Internacional y es un documental deportivo que exalta el deporte y la salud física, mediante el culto al cuerpo inspirado en los modelos del arte clásico; claro que para algunos eso supone incurrir en un delito de "estética fascista". Incluso, según la escritora de izquierdas Susan Sontag, las fotografías que realizó Leni en los años 70 a la tribu sudanesa de los nuba también serían un ejemplo de "estética fascista".  La película aparece dividida en dos partes: el Festival de las Naciones y el Festival de la Belleza. El prólogo de "Olympia" constituye una secuencia magistral de la historia del cine, en la que se recrea de una manera entre simbólica y onírica el origen de las Olimpiadas en la Antigua Grecia, superponiendo mediante el montaje imágenes de esculturas helénicas (como el Discóbolo o el Fauno Barberini) y otras de deportistas desnudos de ambos sexos. Para captar el movimiento de los velocistas utilizó por primera vez las "tomas de seguimiento", llegando a emplear cámaras colocadas sobre raíles. También se realizaron tomas aéreas, subacuáticas y, por primera vez, a cámara lenta, creando un estilo muy imitado en la cinematografía deportiva posterior.; no en vano fue la primera vez que se documentaban para el cine unos Juegos olímpicos. 
 Cabe resaltar lo mucho que aparece en la película el atleta negro norteamericano Jesse Owens, quien supuestamente fuera tan maltratado por los alemanes en aquellas olimpiadas. Tal cosa se demostró que era una falacia, pues en declaraciones del propio Owens reconoció que Hitler le saludó y le envió una carta de felicitación por sus triunfos y que la gente le pedía autógrafos por la calle. Mientras que a su regreso a los Estados Unidos le siguieron maltratando por ser negro y Roosevelt jamás quiso recibirlo en la Casa Blanca por ese mismo motivo.

"La luz azul" (1932)

Hay que recordar que la cineasta debutó como directora a sus treinta años con la película de ficción "La Luz Azul" (1932) basada en un guion de Carl Mayer, autor también de "El Gabinete del Doctor Caligari", y estrenada un año antes del ascenso de Hitler al poder en Alemania. Se trata de un largometraje ambientado en la montaña italiana, en el que se rinde un culto casi pagano a la naturaleza, con una maravillosa fotografía que capta la magia del paisaje alpino con un carácter casi místico. La película puede englobarse dentro del género de "películas de montaña", como las que  anteriormente dirigiera Arnold Fank y en las que Leni había actuado  como actriz. En este film Leni además de dirigir también interpretó el papel de Junta, la protagonista, una muchacha semisalvaje y atlética a la que los aldeanos consideran una especie de bruja. Es la única que conoce el secreto de una gruta donde se esconden las gemas  causantes del extraño resplandor azul que se puede observar en el pico de la montaña las noches de luna llena. Los jóvenes de la aldea escalan ese pico con el afán de conseguir esos cristales, pero siempre mueren en el intento. La llegada de un pintor forastero despertará la codicia de los aldeanos, al desvelar este el secreto de Junta, la forma de poder acceder a la gruta, lo que acabará provocando la profanación del santuario y la trágica muerte de la muchacha. Aparte de la exaltación romántica de la naturaleza, la historia execra el materialismo que vuelve avariciosos a los habitantes de la aldea. Son inolvidables las escenas en que la protagonista, la propia Leni, aparece deslumbrante en pantalla, con una belleza juvenil y llena de energía, escalando las rocas o reclinada en la cueva de las gemas en estado de éxtasis. La influencia de la estética del paisajismo alemán, y en particular de la pintura de Caspar Friedrich, es aquí bastante notoria.


Parece ser que los trabajos para el NSDAP fueron hasta cierto punto una condición que Leni tuvo que cumplir para poderse dedicar a su otro gran proyecto cinematográfico, "Tiefland" (Tierra Baja) quizás la película que tuvo un proceso de producción más largo de la historia del cine, porque empezó a trabajar en ella en 1934, cuando se constituyó la productora Terra Film, y no se estrenó hasta veinte años más tarde. Las circunstancias de la Guerra Civil, complicaron el rodaje, no pudiéndose filmar en España como era la intención inicial de Leni. Luego estalló la Segunda Guerra Mundial y pese al apoyo que le brindó el pintor austriaco, que la admiraba desde haberla visto interpretar en la película "La montaña sagrada" y con la que mantenía una relación de amistad, las cosas no marcharon del todo bien. El ministro Goebbels no estaba muy dispuesto a  priorizar aquellos  proyectos que no estuvieran directamente al servicio de la propaganda de guerra, y le facilitó mucho las cosas. Finalmente tuvo que abandonar los estudios de la UFA. Pero para Leni aquel proyecto era muy especial, una afirmación de su arte y  una obsesión personal, y tenía que sacar adelante aquella película como fuese. Creo su propia productora independiente, Riefenstahl Film y llegó a construir un "poblado español" en Mittenwald (en los Alpes, cerca de Baviera) empleando como figurantes  a gitanos de un campo de trabajo próximo a Salzburgo, lo que le valió  muchas críticas al terminar la guerra. En 1944, tras conocer la muerte de su padre y luego de su hermano en el frente ruso, finalizó el rodaje en Praga, en los estudios Barrandov . Tras la caída del Tercer Reich el negativo de "Tiefland" fue secuestrado por los franceses y algunas tomas se perdieron, por lo que cuando al fin pudo recuperar el material y montar la película en 1951, esta quedó algo diferente del proyecto original. Por problemas financieros no se pudo estrenar hasta 1954 en una sala de Suttgart, y apenas tuvo después difusión internacional.



"Tiefland" (1954)

El argumento estaba basado en una ópera del músico germano-escocés Eugen d'Albert, que a su vez se inspiró en la obra de teatro "Terra Baixa" (1896) del escritor catalán Àngel Guimerà. El drama tiene como escenario algún paraje del Pirineo español, donde el terrateniente bastante crapuloso llamado Sebastián aspira a casarse con Amelia, una rica heredera que pagará sus deudas, al tiempo que mantiene como amante a la bailarina Marta (interpretada por Leni) de origen humilde. Pedro, un pastor que habita en la montaña y que es capaz de matar a los lobos que amenazan a sus ovejas con sus propias manos, ha visto un día danzar a Marta y se ha enamorado de ella. Los campesinos de la "tierra baja" detestan a Sebastián, porque les niega el agua que necesitan para sus regadíos, ya que él la quiere en exclusiva para su ganado y para el surtidor de su castillo. Cuando finalmente el latifundista se decide a desposar a Amelia, idea un plan para conservar también a su amante, casándola  a su vez con Pedro, para mantener las apariencias. Marta va poco a poco consciente de la trampa en que se ha metido y empieza a confiarse a Pedro. Cuando el pastor descubre por fin el engaño, se enfrentará con Sebastián y como a los lobos le dará muerte, redimiendo así no sólo a Marta y a él mismo, sino también a todos los campesinos que han tenido que sufrir las injusticias de su amo. Se puede establecer en la película una confrontación entre la "tierra alta", la montaña, un espacio natural donde habitan la pureza y los ideales nobles, y que se representa mediante los recursos del paisajismo alemán (Caspar Friedrich) y la "tierra baja", el paisaje árido dominado por los vicios y el grosero materialismo, y que se expresa con una estética semejante a la de las pinturas negras de Goya. Se trataría de una contraposición entre la naturaleza y la sociedad corrompida y moderna, un tema procedente del romanticismo Völkisch, al que Leni le añade una dimensión colectiva de la figura del héroe.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, Leni  estuvo tres años detenida en varios campos de concentración de los Aliados, y en 1947 las fuerzas de ocupación francesas la internaron en una institución psiquiátrica, donde la sometieron a  un "tratamiento" con descargas eléctricas durante varios meses. Pese a todo, pudo recuperarse para poderse enfrentar entre 1948 y 1952 a cuatro procesos de desnazificación, mientras ultimaba el montaje de su película "Tierra Baja". Tras su estreno, se le negó el ingreso en el Festival de Cannes y no pudo volver a rodar más películas, en los cincuenta años que le quedaron de vida. Tuvo que renunciar a su proyecto de llevar al cine la historia "Federico el Grande y Voltaire", para la que contaba con el apoyo del escritor galo Jean Cocteau. En los años siguientes se consagró a la fotografía de la naturaleza y la vida salvaje, mientras ganaba más de cincuenta casos de difamación por acusaciones contra ella por su pasado político. En los años 70 tuvo un cierto reconocimiento público tras su reportaje fotográfico sobre los nuba, un pueblo poco conocido que vivía en un remoto rincón del Sudán, y del que llegó a aprender su lengua y sus costumbres. Se le concedieron varios premios importantes, como el del Directorio del Arte del Club de Alemania y  el Festival de cine de Telluride (EEUU) un premio este último compartido con Francis Coppola y Gloria Swanson. Cada vez hubo más personalidades del cine y de la cultura que admiraban su obra, pero no por ello dejaron de arreciar los ataques constantes contra su persona (algunos demócratas y feministas la llegaron a calificar como "la amiga de Hitler" y cosas peores) por su compromiso con los derrotados en la Segunda Guerra Mundial. Y eso ha pesado como una enorme losa sobre el resto de su obra cinematográfica y sobre sus grandes aportaciones al Noveno Arte y a la fotografía.
Ya en 2009, cinco años después de su fallecimiento, el niño mimado de Hollywood y grandísimo memo Quentin Tarantela se acordó de ella en "Inglourious Basterds" sólo para injuriarla una vez más, a través de los comentarios de la protagonista. De esta manera "Judewood" suele cobrarse sus particulares venganzas a título póstumo.





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