martes, 30 de abril de 2024

LOS MITOS DEL CTHULHO


Tras el bochornoso espectáculo ofrecido por la enésima pirueta del trilero de La Moncloa, con su "me quedo, no me quedo" y el subsiguiente baño de masas de la plebe borreguil, cerrando filas entorno a su Narciso Alfa, no cabe ya ninguna duda de que en este país, antes llamado España, vamos derechitos a despeñarnos por el precipicio y sin frenos. Creíamos que lo habíamos visto todo durante los apabullantes y delirantes seis últimos años: confinamientos salvajes, recibidos sorprendentemente con aplausos y delaciones por parte de una chusma agradecida, retahíla de leyes absurdas que despertarían la hilaridad del público si no fuera por sus nefastas consecuencias, lavado de cerebro colectivo a través de la censura y la manipulación de los medios de masas al servicio del régimen, uso tiránico de las "fuerzas del orden" para reprimir y aplastar a los  disidentes, etc., etc. 

Y cuando pensábamos que ya estábamos curados de espanto, que nada podía superar esta serie de "disparates" de Goya, de "esperpentos" valleinclanescos y de "astracanadas" a lo Muñoz Seca, aparece como por ensalmo y en twitter  la lacrimógena epístola del presi llorón dando penita, que con ese tono emotivo y ofendidito  tan caro a la izquierda wokera, pretendía despertar la aflicción o la "empatía" de los expañoles ante los terribles sufrimientos que tienen que soportar él y su cónyuge, por culpa del acoso constante, aún diría más, insidioso, de la "galaxia  ultraderechista".

El anuncio de Su Sanchidad de que se tomaría sus cinco días de "reflexión" llenó de turbación y cortó el aliento a sus clientes y a sus fans, que entraron en modo pánico. La intelectualidad orgánica de la "sanchosfera", con Pedro Almodóvar a la cabeza,  no han tardado en correr hasta Ferraz a defender a su bienaventurado líder en estos momentos tan difíciles. El cineasta confiesa haber "llorado como un niño" ante la perspectiva de que pudiera dimitir el mecenas de sus entretelas, su particular gallina de los huevos de oro. Y como él otros tantos paniaguados como Ferreras, la IntxaurrondoMarisa Paredes, Benjamín Prado o Miguel Ríos,  ilustres representantes todos ellos del periodismo, la farándula y eso que llaman la "cultureta" oficial de izquierdas, que se han sumado para practicarle una  simbólica felación al presi, alabando sus prendas y conminándole a que no abandone, cual rata de cloaca, este barco que se hunde. 

Y se produjo el milagro. Como respuesta al clamor de apenas 6.000 manifestantes que tomaron las calles en su nombre, al quinto día y entre una gran expectación dentro y allende de nuestras fronteras, el presi reapareció ante los mortales renaciendo de sus cenizas, tal vez tras sufrir alguna misteriosa metamorfosis, un "parto", como otros celebérrimos antecesores suyos, cual Jerjes o el césar Calígula. Y en su arenga ante las cámaras anunció grandes cambios para instaurar una dictadura de facto, con "firmeza democrática", para meter en cintura a todos aquellos que se atrevan a desafiar su poder divino.

"Reforma democrática" y "limpieza informativa" es lo que nos espera en esta nueva etapa, según palabras de nuestro insigne amo y señor, etapa en la que suponemos se ahondará aún  más si cabe en el proceso de ideologización wokista y de implantación de la Agenda sionista 2030, a todos los niveles.

En el mundo de la cultura y del arte, ya lo estamos viendo, nos encaminamos de la mano del leal ministro de la Yoli Urtasun hacia un revisionismo que va más allá de la "memoria histórica", a deconstruir por completo nuestra identidad nacional y a analizar nuestras "herencias coloniales". Al estreno de la película "Hispanoamérica" de José Luis López-Linares, que confronta la Leyenda Negra siguiendo los planteamientos de Elvira Roca Barea, Marcelo Gullo y otros hispanistas contemporáneos,  se ha desatado una campaña de descrédito desde Lo País y  otros medios gubernamentales, para condenar el presunto facherío y el nacional-catolicismo inspirador de la película. 

Dejando a un lado si se está o no de acuerdo con todo lo que dicen los autores de este film , lo que está bastante claro es que sus  detractores (para que se entienda, el gobierno y sus afines) detestan todo lo que representa la historia España y su legado a nivel mundial. Gentuza como esta, rendida al mismo tiempo a  los manejos del sionismo hasta el extremo de entregar el Sahara a los aliados magrebíes del Estado de Israel (y representar a continuación la pantomima de su adhesión a la causa palestina, que no va a ninguna parte) de permitir que la mocromafia del narcotráfico campe a sus anchas por las aguas del Estrecho y de que lleguen más oleadas de ilegales a Canarias y a la península, entre ellos muchos de esos miles de facinerosos y terroristas  indultados casi a diario por el sultán de Marruecos. Traidores que venden la soberanía nacional por un plato de lentejas, que compran a los USA de  Biden armamento para regalárselo después al títere ucraniano o al sátrapa magrebí.  Chusma que promueve, gracias a la sacrosanta Constitución borbónica del 78 que se lo permite, la balcanización de nuestro país mientras se inclina ante los dictados de la UE, los Fondos de Inversión y del globalismo sionista  angloamericano...

La última ocurrencia ha sido la designación por parte de Agencia Española de Cooperación Internacional de una "artista multidisciplinar"  peruana para representar a España en la Bienal de Venecia. La afortunada, una tal Sandra Gamarra, destaca  por sus invectivas políticas y negrolegendarias, presentes en todas sus exposiciones de "arte" (textos mezclados con vídeos y formatos digitales) donde no se habla de otra cosa que de  racismo y de restitución, siguiendo las consabidas consignas sorosianas del indigenismo, el BLM y otras ideologías afines. El pabellón de España recibe un presupuesto público de casi medio millón de euros, destinados en este caso a defecarse en todos nosotros una vez más. 

Haz que pase...

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