martes, 29 de octubre de 2013

La Puerta del Infierno o cabeza de Ogro de Bomarzo

"El bosque sería el Sacro Bosque de Bomarzo, el bosque de las alegorías, de los monstruos. Cada piedra encerraría un símbolo y, juntas, escalonadas en las elevaciones donde las habían arrojado y afirmado milenarios cataclismos, formarían el inmenso monumento arcano de Pier Francesco Orsini. Nadie, ningún pontífice, ningún emperador, tendría un monumento semejante. Mi pobre existencia se redimiría así, y yo la redimiría a ella, mudado en un ejemplo de gloria. "
(Manuel Mújica Láinez, "Bomarzo")



En la Italia del siglo XVI, en la época en la que el renacimiento daba paso al manierismo, los príncipes y codottieros rivalizaban entre sí, encargando obras asombrosas que ponían a prueba la capacidad e imaginación de los artistas. Entre las más maravillosas están los jardines que vamos a comentar a continuación, que siguen la tradición iniciada en la Villa d'Este y Castello, pero con una sensibilidad nueva que apunta ya hacia el barroco, en algunos aspectos.

La "Villa de las Maravillas" de Bomarzo


 El más conocido es el "bosque sagrado" o "parque de los monstruos" de Bormazo, situado en Viterbo ( a 70 km al norte de Roma), mandado construir entre 1552 y 1580 por el duque Pier Francesco Orsini, dicen algunos que como homenaje a su difunta esposa Giulia Farnese, cuya muerte le dejó en un profundo estado de depresión. Se trata de un paraje poblado por una serie de quiméricas esculturas realizadas en peperino (la roca volcánica del lugar) y situadas en la ladera de un monte, que forma una especie de anfiteatro natural, cubierto por un bosquecillo de frutales y sauces. El autor al que se le encargó el proyecto fue  el arquitecto Pierro Ligorio, quien años después remataría la cúpula de san Pedro, que había dejado inconclusa Miguel Angel.

Dragón de Bomarzo (foto: RSA)

Algunos piensan que este fantástico conjunto, que sólo es comparable (en el mundo de la pintura) con el "Jardín de las Delicias" de El Bosco, describe un itinerario simbólico que vendría indicado por las inscripciones herméticas que acompañan a algunas de las esculturas. Por ejemplo, sobre la cabeza del Ogro con las fauces abiertas podemos leer: "Ogni pensier vola" (todo pensamiento es fugitivo). Otras figuras que nos salen al paso representan a personajes mitológicos, como  Hércules y Caco, Jano, Hécate, Saturno o Fauno. Animales fabulosos, como una tortuga que se enfrenta a una ballena, o un elefante (recuerdo del paso de Aníbal por aquellas tierras) que sostiene una torre de marfil sobre su grupa, mientras atrapa a un legionario con la trompa, o un dragón que es atacado por un perro, un león y un lobo.
En el corazón del parque está la célebre casa inclinada, que resulta imposible de habitar y que causa un vértigo insoportable a los visitantes. Se supone que representa a la fama, cuya naturaleza es efímera e inestable. Como referencias literarias en las que Ligorio pareció inspirarse se citan "El sueño de Porfilio" de Francesco Colonna y "La Jerusalem liberada" de Torcuato Tasso.

Elefante de Bomarzo (foto RSA)


 El lugar permaneció en estado de abandono durante cuatrocientos años, hasta que se procedió a su restauración a mediados del siglo pasado. En 1958 el gran escritor argentino Manuel Múgica Láinez pudo conocer estos jardines, que le inspirarían su novela más importante, "Bomarzo" (1962). Para los que quieran saber más, y ver más fotografías de este mágico rincón recomendamos visitar este post: http://disonancias-zapata.blogspot.com.es/2011/09/el-bosque-original-fue-obra-del-duque.html




 Los jardines de Pratolino

Menos conocidos, pero igualmente sorprendentes, son los jardines de la villa de Pratolino situados 12 km al norte de Florencia. Se construyeron por encargo del Gran Duque de Toscana, Francisco I de Médici, y en este caso como un regalo para su amante y futura esposa Bianca Cappello. El responsable de la obra fue el arquitecto Bernardo Buontalenti, quien trabajó en ella entre 1569 y 1581, contando con colaboradores como Tommaso Francini, constructor de autómatas. También se encuentran estos jardines, como los de Bomarzo, sobre una superficie descendente. Hace algunos años tuve la oportunidad de visitarlos y tomé algunas fotos de ellos que presento a continuación.




El coloso Appennino de Giambologna (Pratolino)


Esta es sin duda la estatua más famosa que podemos encontrar en estos jardines, realizada por Giambologna entre 1579 y 1580. Tiene 11 metros de altura y está hecha de ladrillo y piedra, y la barba está formada por estalactitas que parecen de cemento. En su interior hay un habitáculo que servía de comedor para los invitados del Duque, y en su cabeza tenía una especie de horno que cuando se ponía en funcionamiento hacía que saliesen llamas y una densa humareda por las narices y boca del gigante.  Se trata de una personificación de la montaña, una especie de deidad poderosa de la naturaleza que brota del nicho de rocas que está a su alrededor, para ver su imagen reflejada en un estanque.

La Fuente de Júpiter (Pratolino)

Montaigne, que describió el parque en 1581,  lo llamó "el jardín de los sentidos", por la cantidad de fuentes, esculturas y autómatas que en ellos había, ofreciendo un espectáculo que halagaba tanto a la vista como al oído. Debió ser impresionante en los tiempos antiguos, cuando las máquinas hidráulicas estaban en pleno funcionamiento, y de las grutas salían los autómatas o se abrían las espitas secretas que, de improviso, sorprendían y empapaban a los visitantes.Villa Pratolino se convirtió en un modelo que en otras muchas cortes europeas intentaron emular.



Peschiera della Maschera (Pratolino)


Fuente del Mugnone (Pratolino)

Sin embargo, al igual que sucedió con los jardines de Bomarzo, la Villa de Pratolino fue abandonada a la muerte del duque Francesco, entrando en un período de decadencia. Algunas de sus esculturas acabaron decorando la ampliación de los jardines de Boboli, durante el siglo XVIII, mientras que el resto permanecían en un estado de salvaje abandono, devoradas por la densa vegetación. En aquel tiempo,  los viajeros del romanticismo que procedían de Alemania y otros países de la Europa septentrional, se entusiasmaban al contemplar esas melancólicas ruinas.



Estatua del Dragón (Pratolino)

El Gran Duque de Toscana Fernando III mandó demoler la casa y transformó el lugar en 1820 en un jardín de estilo inglés, poblado de castaños de indias, robles, cedros y encinas, para destinarlo a sus paseos. Esta es la fisonomía que conserva el parque en la actualidad. Más tarde sus herederos terminaron por vender esta propiedad al príncipe Paolo Demidoff, descendiente del embajador ruso en Florencia y gran coleccionista de arte, quien restauró la Paggeria, convirtiéndola en la Villa Demidoff. Hoy en día el parque pertenece a la provincia de Florencia y está abierto al público en la época estival.



Estatua de Apolo Sauróctono(Pratolino)

En estos jardines podemos encontrar algunas de las maravillosas ruinas que con gran arte y dignidad nos legaron los hombres del siglo XVI.¿Cómo serán las que vamos a dejar nosotros, los que ahora vivimos en los siglos XX y XXI?

Fragmento transformado en banco (Pratolino)


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