FRANK CAPPA O LAS GUERRAS DE LOS ESTADOS UNIDOS
Los vencedores del 45 iban a traernos un reinado de paz, de amor y de progreso sobre la humanidad, un nuevo Cielo y una nueva Tierra, pero por desgracia no fue así y han estallado desde entonces muchas guerras y conflictos con muy diversos nombres: guerra de Corea, guerra del Vietnam, las diversas guerras en África negra, Centroamérica o en Oriente Medio...hasta la actual guerra de Irán. En la mayoría de los casos habría que llamarlas con más propiedad las guerras de los vencedores, y actualmente de los Estados Unidos, del sionismo y de la usura financiera, y así acabaríamos antes, porque si escarbáramos sobre sus causas profundas seguro que acabaríamos encontrando a algún narigudo neoyorkino manejando los hilos.
Y para ilustrar y documentar esa serie interminable de carnicerías estaba el personaje de Manfredo Sommer, Frank Cappa, un corresponsal de los de antes, que se jugaba el tipo en los lugares más peligrosos del orbe para mantener informado al personal. Un personaje curtido en mil batallas y a la vuelta de todo, que acaba por cuestionárselo todo, empezando por su propio trabajo, asqueado por tanta crueldad inútil que en el correr de los años ha tenido que ver a lo largo del mundo. Se le ha llegado a calificar como un "estoico antibelicista", al que la guerra le interesa porque pone al hombre en situaciones límite, poniendo en evidencia todo lo bueno y todo lo malo de que es capaz el ser humano. Frank Cappa , aunque no participa activamente en los combates que reporta, no se limita a quedarse al margen sino que interviene siempre que puede, de una u otra manera, porque ante las injusticias no se puede permanecer indiferente.
Manfredo Sommer, dibujante español de padre alemán y madre andaluza, es uno de los grandes de la historieta patria de los años 70 y 80, junto con otros destacados autores como Jordi Bernet o José Ortiz, compañero este último con el que compartió aquella aventura independiente y efímera que fue la revista "K.O. Comics". Admirador de grandes maestros como Will Eisner o Jesús Blasco, supo desarrollar una forma propia de dibujar y de contar historias, con un estilo adulto, impactante y con una gran profundidad, que hoy se echa bastante de menos entre los autores actuales, demasiado infantilizados por las modas que han oido llegando desde Japón o los Estados Unidos, y acogotados por el avance imparable de la IA en el mundo de las artes gráficas.