lunes, 14 de octubre de 2013

EL RETORNO DEL DIOS PAN (2)

  "No pastor, no puede ser; no tocaremos la zampoña al mediodía. Es a Pan a quien tememos, que en esta hora reposa, cansado de la caza; y es de mal temple, y feroz Ira se posa siempre en sus narices".
                                                                              (Teócrito, "Idilios")

"Cabeza de fauno" por Pablo Picasso (A Coruña, 1894)

 Continuamos nuestro insólito recorrido entre lo bello y lo siniestro, advirtiendo de la presencia de esta deidad pagana y su nutrida cohorte en el mundo de las artes, las letras y el pensamiento de occidente.Veremos como, expulsados definitivamente por los racionalistas del universo mensurable y científico, se refugiaron entre los poetas y los artistas, inspirando algunas corrientes estéticas como el Simbolismo. También veremos como las corrientes neopaganas y neoplatónicas fascinaron a algunos intelectuales de aquel tiempo. Y como, acompañando a este influjo benéfico y vivificante, también regresaron los aspectos inquietantes del dios Pan. Arthur Machen, maestro de Lovecraft y de otros escritores del "terror cósmico", redescubrió a finales del siglo XIX esta dimensión  terrible del señor del universo y la materia...justo cuando la ciencia se internaba en los peligrosos territorios del átomo y la psique humana. Y más recientemente, el cine se ha acordado de él en películas como El Laberinto del Fauno (Pan's Labyrinth) del mexicano Guillermo del Toro.



 Romanticismo pagano: de artistas, faunos y diablos
Aunque los ilustrados confiaban en haber enterrado para siempre a las criaturas fabulosas, he aquí que "el sueño de la Razón produce monstruos", en palabras de Goya, y el universo mítico volvió con más fuerza que nunca en el Romanticismo. El propio caso de Goya es sintomático, un afrancesado que en sus "caprichos" y otros grabados arremete contra la superstición, y de paso contra la curia católica que la ampara y se aprovecha de ella (esa era la opinión de los ilustrados) , y que sin embargo pasa los últimos años de su vida sumergido en sus "pinturas negras", poblándolas de brujas, demonios y machos cabríos.


Capricho de Goya (1799)

Adolphe A. Lesrel "Pan y Venus"(1865)
Pese a que el héroe romántico por excelencia, en su expresión literaria o encarnada en personajes como lord Byron, suele ser de un tipo espiritual e impulsado por ideales nobles, lo cierto es que muchos artistas y personalidades de la época romántica (incluyo también a famosos políticos y revolucionarios) solían ser vistos bajo una luz mucho menos favorable por una parte de la sociedad., y con muchos rasgos en común con los legendarios faunos y sátiros. Se les tenía por unos sujetos desaliñados y salvajes, a menudo violentos y contrarios al orden social y moral establecido, delincuentes entregados a la embriaguez, la lujuria desenfrenada y otros vicios. Este retrato se corresponde muy bien con el que nos ofrece Stanley Kubrick, en clave de parodia, en "La Naranja Mecánica", película en la que unos jóvenes "faunos" obsesionados con el sexo y la violencia se lanzan a la vorágine, impulsados por la música de Beethoven.
La Música, el arte romántico por excelencia, sobre todo la música capaz de embriagar y exaltar, nos remite de nuevo al dios Pan, lo mismo que a Dionysos. Y recordemos que Pan era también la deidad del crepúsculo, tan celebrados en los cuadros de Turner, Friedrich y otros pintores del Romanticismo. Otros fenómenos en común son el mundo de lo onírico, la pasión erótica y la "locura sagrada".

R.Begas "Pan consolando a Psique"(1858)

Burne-Jones "Pan y Psiche" (1874)

Como en un espejo deformante, la literatura fantástica se complace en ofrecer prototipos de seres anormales, horrendos y monstruosos (otra vez Goya) que, al igual que los artistas y los poetas, son despreciados por la sociedad y llevan el estigma de lo "maldito".Vampiros y licántropos son entidades nocturnas y diabólicas (no olvidemos que el diabolismo, desde Milton, Blake y Fuseli en adelante, juega un importante papel en el imaginario romántico) pero que comparten con los faunos su carácter salvaje y lúbrico. Los licántropos, como los sátiros, son criaturas híbridas que reflejan la dualidad de la naturaleza humana, como el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.  Estas características latentes en la literatura serán explotadas hasta la exageración más tarde, por la industria de Hollywood, la "cultura pop" y otros sucedáneos.
Termino esta andadura por el Romanticismo con un aforismo de Schelling que viene que ni pintado para referirnos al dios Pan: Lo siniestro (Das Unheimliche) es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado.”


Los sátiros a la luz de la nueva ciencia
Llegados a este punto, es oportuno referirnos a las explicaciones que los hombres de ciencia han ido formulando acerca de estas criaturas mitad humanos y mitad bestias. Un primer punto de vista es el que, como ya hemos visto, arranca de la Ilustración y que considera  a los sátiros como un mero producto de la superstición pagana, al igual que otras quimeras mitológicas, lo que no impidió que Linneo los incluyese en su taxonomía. Otros pensaban que podían engendrarse por la "mezcla de semen", es decir por apareamiento de hombres y animales contra natura. Tal era la opinión del cirujano Ambroise Paré en su obra "Monstruos y Prodigios" (1575), donde aporta el caso de un cabrero citando a Coelius Rhodiginus. Este autor intentó aplicar ciertas nociones del incipiente método científico para explicar tanto los seres creados por la fantasía como ciertas malformaciones genéticas. Hoy en día sigue existiendo controversía sobre la posiblidad de que puedan existir híbridos entre humanos y otras especies animales, incluso ha habido quien ha intentado realizar este experimento en el laboratorio, como Ilya Ivanov en la Unión Soviética de la década de 1920..

Pintura de Giulio Romano(siglo XVI)


Simios de Historie naturelle de Buffon(1791)


Otra posibilidad es que la creencia en faunos y "hombres salvajes" provenga de un remoto conocimiento deformado que tuvieran los antiguos acerca de la existencia de especies de simios antropoides. De hecho los naturalistas, como Blumenbach, rindieron homenaje al mito, bautizando a los chimpancés con nombres tan elocuentes como Pan satyrus verus (actualmente Pan troglodytes) y al orangután como Simia satyrus.
En 1871 se produce un hecho capital para la comunidad científica con la publicación de "El orígen del hombre" de Charles Darwin. Este hito nos interesa porque, a menudo se ha visto como una nueva vuelta de tuerca del materialismo en su propósito de eliminar cualquier vestigio de espiritualidad en el hombre. Por otra parte, hay quien opina que lo que hizo Darwin fue ni más ni menos que reafirmar algo que las antiguas culturas habían intuido desde siempre (y que tal vez el judeocristianismo olvidó): que el hombre forma parte integrante de la naturaleza y tiene parentesco con otras especies vivientes. La fábula de los sátiros, como la de otras criaturas híbridas de humanos y animales,  vendría a confirmar que la idea del evolucionismo (o del involucionismo) es tan antigua como el mundo, que todos procedemos de un ancestro animal y que la bestia que llevamos dentro puede resurgir cuando menos se la espera.


Dibujo de Edouard Manet para "La siesta de un fauno"


Preludio para la siesta de Pan
Poco tiempo después, en 1876, el escritor francés Stéphane Mallarmé da a la luz su famoso poema "L'après-midi dún faune" (La siesta de un fauno), escrito cuando una profunda crisis existencial le lleva a abandonar el Parnasianismo, y a explorar nuevos territorios de la lírica. Al ser descubierto el poema por Verlaine y Huysmans en 1880, se convirtiría en el acta de fundación del movimiento Simbolista. Los mitos arcaicos, reinterpretados en clave subjetiva, serán  fuente de inspiración pictórica para artistas como Odilon Redon, Gustave Moureau, Carlos Schwabe y otros.

"Sátiro de la sonrisa cínica" de Redon

Detalle de "Júpiter y Semele" de Moreau (1895)
Carlos Schwabe "Le Faune-Pan" (1923)

A pesar de su refinamiento, sofisticación y gusto por lo artificioso (o precisamente por eso) los simbolistas, que se consideraban el producto más acabado y decadente ("crepuscular") de la cultura occidental, se sintieron atraidos por estas criaturas de los bosques, a los que se podría considerar como sus antípodas. "Láprès-midi d'un faune" tuvo un enorme éxito y fue musicalizada en 1894 como "Preludio a la siesta de un fauno" por Claude Debussy, creando una pieza insólita, iniciada con un hipnótico solo de flauta, y que rompe todos los moldes de lo que había sido hasta el momento el poema sinfónico. Años después, en 1912, esta obra inspiraría una célebre coreografía representada por el ballet ruso de Nijinski, que produjo cierto revuelo al culminar con una escena en la que se aludía al onanismo, ya que el fauno viendo frustrados sus deseos, debe consolarse jugando con el velo que ha dejado caer una ninfa en su huida. Los decorados, muy meritorios, corrieron a cargo de León Bakst, quien pretendía crear un "cuadro en movimiento". Los bailarines adoptan gestos de carácter geómetrico y bidimensional, que imitan las poses arcaicas de las cerámicas griegas de figuras negras.
Este ballet fue muy admirado, y sirvió de inspiración a  artistas como Rodin, Picasso, etc.


Cartel de León Bakst
"Nijinski como fauno" por Rodin





Mostramos el "Preludio..." (interpretado aquí  por Charles Jude) porque, se sea o no amante del ballet, merece la pena escuchar la  música de Debussy, y admirar la portentosa escenografía de León Bakst.


 El dios Pan en el ámbito germánico
Como ocurrió con sus abuelos románticos, los simbolistas (también se les llamaba esteticistas o "decadentes") se convirtieron en blanco de los biempensantes, que los consideraban una especie de dandies licenciosos, entregados al opio, la absenta y los pecados de la carne.En algunos casos fue efectivamente así, aunque a la postre se cargaron las tintas y pagaron justos por pecadores. El término "degenerado" lo acuñó un médico judío y sionista, Max Nordau, muchos años antes de Goebbles para referirse a ellos. En su libro "Degeneración"(1892) realizó un ataque moralista contra el arte moderno, considerándolo una manifestación del debilitamiento que produce la vida en las grandes urbes: problemas nerviosos, defectos en la corteza visual (esa es su explicación de la pintura impresionista) etc. El psicólogo William James refutó estas teorías por considerarlas una grosera manifestación del materialismo médico, aunque a una gran parte del arte moderno y contemporáneo cabría la posibilidad de analizarlo bajo esta perspectiva.

Arnold Böcklin "Crepúsculo de Primavera"(1879)


"Pan entre las columnas" por Arnold Böcklin (1875)

 De todas formas, algunos simbolistas encontaron su inspiración en la naturaleza más que en las ciudades, y propusieron una regeneración del hombre en contacto con ella. Esto se aprecia sobre todo en el ámbito germánico, donde la filosofía de Nietzsche (ateo a su pesar, porque sentía que los europeos de su tiempo no eran merecedores de los dioses) empezaba a influir en este sentido, y en la revaloración de todo lo pagano.  Arnold Böcklin es un artista fundamental de esta tendencia ya que, aun siendo suizo, fue el heredero de los paisajistas alemanes del romanticismo, como Friedrich, además de ser un estudioso de la pintura antigua. Era un artista profundamente escéptico con la civilización moderna, y su vena poética y esa nostalgia por lo pagano le llevaron a poblar la naturaleza de criaturas mitológicas y de presencias inquietantes



"Pan"(1908) por Franz Von Stuck

Fauno soplando la siringa en el mar (1914). Von Stuck

Muy influido por Böcklin estuvo el pintor bávaro Franz Stuck (lo del Von vendría después, porque sus orígenes eran más bien campesinos), quien fue llamado en vida el "príncipe de los pintores" y participó en la Secesión de Munich de 1892. Se hizo célebre por sus cuadros de "mujeres fatales"como Salomé, representadas con un encanto y voluptuosidad tales que eran, más bien que una condena, una invitación a la lujuria. En sus recreaciones paganas abundan las pinturas dedicadas al dios Pan; incluso participó como ilustrador en una revista simbolista berlinesa que se llamaba precisamente "Pan", y diseñó una especie de retablo o altar pagano presidido por una imagen de este dios, en 1908. La mayoría de las obras de  Franz Von Stuck, sobre todo las de la madurez, son de un carácter sanote, jovial y festivo, una exaltación nostálgica del paganismo, como una Arcadia feliz, definitivamente desaparecida por los avances del "progreso" y la modernidad. Se le puede considerar como el último gran pintor pagano, al estilo de Tiziano o Rubens.


Ilustración de Von Stuck


Portada de "Pan" por Franz Von Stuck (Berlín, 1895)

 


 





  

"Pan" (1920) por Von Stuck
"Disonancia" (1910) por Von Stuck


Misterios paganos en la brumosa Albión
Será entre los sectores más mojigatos de la Inglaterra victoriana donde se produzca una reacción  furibunda contra los simbolistas o "esteticistas", debida en parte al sustrato puritano de la sociedad británica, y en parte a la propia actitud provocadora de estos artistas. Haciendo suyo el credo del poeta francés T.Gautier de "lárt pour lárt", que pretendía aislar el arte del desarrollo tecnológico y de la crítica moralista, el así llamado "esteticismo" agrupaban a artistas de variada condición. Los había como Oscar Wilde y otros, que habían tenido en Oxford por maestro a Walter Pater, un apologista sutil del homoerotismo y el hedonismo al que se debe cierta visión distorsionada del mundo antiguo que sigue contando con adeptos hoy en día (el fenómeno no era desconocido en la Grecia pagana, como algunas escenas que aparecen en las cerámicas lo atestiguan, pero no se trataba de algo tan generalizado como pretendía el neoplatonismo en clave gay de Pater). El escándalo que protagonizó Wilde en 1895, sirvió para condenar a todo el movimiento, y para poner fin a la llamada "decada amarilla" (algunos se exiliaron a Francia, a otros se les impidió publicar).


Beardsley.Detalle de frontispicio (1895)

Beardsley .Cubierta para The Yellow Book (1895)

























 Entre estos artistas se encontraba  un enfant terrible, el dibujante Aubrey Beardsley, una especie de genio precoz  bastante extravagante, obsesionado con los hermafroditas  y los fetos, que al igual que Whistler o Huysmans abominaba de la naturaleza,  pero era también un prodigioso orfebre de la tinta, cuyas ilustraciones tuvieron gran influencia en el Modernismo y en las artes gráficas en general. Sus fuentes de inspiración eran el arte de los prerrafaelistas, las ilustraciones japonesas, del siglo XVIII y sobre todo la literatura (él mismo era también escritor), y exploró hasta el máximo las posibilidades del arabesco. Gran parte de su obra rezuma una vena satírica de la que se sirvió para atacar los convencionalismos de su época, y para ridiculizar sin piedad a los propios dandies. Su interés por el ocultismo y la magia negra (trabajaba en un taller tapizado por entero de negro, de noche y a la luz de un candelabro) pueda tal vez explicar el carácter perverso, e incluso diabólico, con el que representa a los faunos y demás, tan distintos a los de Von Stuck. Y también explicaría la sobreabundancia de estos seres, que pueblan sus dibujos desde sus inicios: en Morte D'Arthur, Salomé, la Historia de Venus y Tannhäuser(Under the Hill), etc. En algunas ocasiones aparecen estos faunos como efebos que corrompen a las jovencitas, ofreciéndolas alguna "lectura moderna", casi siempre de origen francés (de Flaubert o Pierre Loti).

Beardsley, "El Entierro de Salomé" (1893)

Beardsley.The Dancing Faun (1893)

Sobre el carácter satánico de los sátiros, nos viene a la memoria una cita de Vicente Risco, que en su obra "Satanás, historia del diablo", se refiere a ellos comentando la leyenda de san Antonio: "En esta historia se ve claramente que los sátiros, faunos o silvanos (...) eran considerados, no como hombres ni como demonios, sino como bestias o monstruos animales". Pero tal vez habría que matizar esta opinión, teniendo a la vista los modelos escultóricos alejandrinos que el British Museum o el Museo de Nápoles guardan bajo llave. Y recordemos que san Agustín lo tenía bastante claro, cuando los identificaba con íncubos y súcubos. Estas nociones estaban bastante olvidadas cuando el mundo artístico recuperó estos personajes y los puso de moda, dándoles un toque de glamour y sofisticación intelectual.

Machen, en sus años mozos
Uno de los escritores a los que Beardsley  ilustró fue el galés Arthur Machen, genio de la literatura fantástica, que tanto influyera en Lovecraft (aunque en este caso el discípulo no supera, ni de lejos, al maestro) , y al que ya nos referimos en otro post dedicado al dibujante Sidney Simehttp://morenoruizignacio.blogspot.com.es/2013/01/los-mundos-oniricos-de-sidney-sime-en.html
Machen era hijo de un clérigo anglicano y, aunque sus orígenes modestos y rurales no le permitieron estudiar en Oxford, sí poseía una sólida formación clásica, y un sentido de lo pagano mucho más auténtico que el de  los amanerados seguidores de Pater y cía. Estaba muy orgulloso de sus raíces celtas y romanas (las ruinas de Isca Silorum acabababan de ser descubiertas). Siendo muy joven se traslada a Londres, donde se gana la vida traduciendo a autores antiguos franceses, entre ellos a Rabelais, y también empieza a escribir en un estilo exquisito y arcaizante, aunque poco a poco se le irá notando la influencia de otros grandes escritores de la literatura fantástica a los que admiraba,  como R.L.Stevenson o Poe. Tras heredar una pequeña fortuna puede dedicar más tiempo a su pasión literaria y en 1894 publica su primera historia de terror "El Gran Dios Pan", en la que un experimento científico (la operación en el cerebro de una chica) permitirá que la paciente pueda "ver al dios Pan", el mundo de lo espiritual; pero como resultado del deima panikös, "Mary" pierde la razón, y como la Vírgen María, se queda en estado y da  a luz sin intervención física. La criatura que va a  engendrar será la responsable de que se desencadenen sobre Londres las fuerzas de la oscuridad. Machen sintetiza las dos posturas que hemos visto sobre Pan: la pagana (como dios que representa la fuerza salvaje, y en ocasiones destructiva, de la naturaleza, el sexo y el terror) y la cristiana, que lo identifica con el Demonio de los aquelarres. Aunque convendría apuntar que aquí es la actuación de un científico la que desencadena el horror, al intentar violentar el orden natural.
El libro lo editó  John Lane, el mismo que publicaba "The Yellow Book", y las obras de Oscar Wilde y de otros esteticistas; y la novela logra un gran éxito entre un público ávido de sensaciones fuertes. Pero también los ocultistas se sienten interesados, y uno de ellos le comenta a Machen: "Por el pensamiento y la meditación, más que por la lectura, ha alcanzado usted un cierto grado de iniciación, independientemente de las órdenes y organizaciones". El que así le hablara fue Wynn Westcott, experto en alquimia y cofundador de la órden de la Golden Dawn ("Amanecer Dorado", curiosamente el mismo nombre que el  del partido radical ilegalizado hace poco en Grecia).

Autorretrato de Austin Osman Spare

Dibujo de Spare para "El Gran Dios Pan" de Machen

Entusiasta de la Edad Media, antimaterialista a la manera de Platón (para él el mundo real era el espiritual, que nos es imposible de contemplar al estar limitados por nuestros sentidos) Machen oscilaba entre un cristianismo celta, próximo al catolicismo, y una fascinación por lo pagano que le llevó, tras la muerte de su esposa, a pertenecer a la Golden Dawn durante un breve período de tiempo. A esta sociedad secreta, inspirada en los Rosacruces y practicante de la magia celta, pertenecieron otros escritores y espíritus selectos de su tiempo (Yeats, Bram Stoker, Blackwood)
En una novela posterior, "Los Tres Impostores"(1895) , vuelve Machen a inquietar con los misterios paganos. Esta vez se trata de una secta  que no dudará en realizar sacrificios humanos con tal de recuperar una preciada moneda antigua, el Tiberio de Oro, en la que aparece grabada la efigie de un fauno. Aquí el escritor puso de manifiesto sus reconocidas dotes premonitorias, ya que algunos de los círculos neopaganos tomarían una deriva satanista, que pudo haber comenzado a finales del siglo XIX, con  Albert Pike y el controvertido fenómeno del palladismo en el seno de la Masonería (donde volvemos a ver de por medio al Hircus Nocturnus o Baphomet). Aleister Crowley intentaría hacerse con las riendas de la Golden Dawn, para abandonarla más tarde y fundar su propia secta, Austrum Argentum, donde pudo dedicarse a toda clase de brujerías en compañía de las "mujeres escarlata", en la abadía de Thelema (otra vez Rabelais y su "Haz lo que quieras"). Este personaje fue también autor de un Himno a Pan que leyeron en  1947 durante su entierro sus acólitos. Uno de los que le siguieron fue el pintor Austin Osman Spare (quien luego rompería con Crowley para  crear el culto de Zos Kia), descubridor de los "dibujos automáticos", mucho antes de que los surralistas los "inventasen".

"Dibujo automático" de Austin O. Spare
La importancia de "El Gran Dios Pan" en la literatura fantástica fue enorme, ya que en esta evocación de un dios arcaico que representa el Mal absoluto y el horror cósmico se inspirarían Lovecraft y sus discípulos para alumbrar sus Cthulhu, Nyarlathotep y demás entidades Primigenias.
Recientemente  la película "El Laberinto del Fauno" (2006) de Guillermo del Toro parece haberse en parte inspirado en este relato de Machen, pero pese a algunos aciertos, el resultado no fue muy afortunado. A la postre el director no profundizó en las posibildades del mito, y puso lo fantástico al servicio de un drama de la España de posguerra, con los maquis jugando el papel de "buenos", aprovechando el tema de la memoria histórica. Resulta curioso porque Machen, que rechazaba el materialismo ideológico de su tiempo, fue de los pocos escritores británicos que simpatizaron con la sublevación franquista en el 36.
Tal vez como contrapunto  a los horrores planteados por Machen otro celta, el escritor escocés James M. Barre compuso la fábula infantil Peter Pan para el teatro en 1904, en clara alusión al dios selvático. Su concepción de las hadas corresponde con la convencional: unos seres bellos y bondadosos que nos prestan ayuda y cumplen nuestros deseos (Machen tenía una idea muy distinta sobre la "gente pequeña"). Antes de que Disney se "ocupara" de este personaje, el gran artista Arthur Rackham realizó unas excelentes ilustraciones para la versión en libro infantil de 1906.


¿Que ha quedado del dios Pan? 
Mikhail A. Vrubel "Pan" (1899)
Como vimos al principio Pan, al igual que la mayoría de las deidades de la mitología clásica, era ambivalente y combinaba rasgos benéficos y maléficos. Luego, el cristianismo no fue capaz de integrarlo convirtiéndolo en un santo, como hizo con otros dioses, y debido al arraigo de las divinidades cornudas entre los campesinos, y a las doctrinas alejandrinas que habían magnificado enormemente a Pan, lo convirtió en la imagen del Demonio. Los neoplatónicos del renacimiento, y más tarde los neopaganos y simbolistas del XIX, intentaron rehabilitar el mito en su sentido primigenio, pero con escaso éxito.

Todo parece indicar que, a lo largo del siglo XX, coincidiendo con el crecimiento de las urbes a costa del campo, se nos ha hurtado la cara amable de Pan y nos ha quedado sólo la terrorífica (basta echar un vistazo al cine, la televisión o al arte contemporáneo). Los modernos han dejado de maravillarse, y de temer y respetar a la naturaleza. El hombre ha jugado a su vez a ser un Dios, y Natura le ha respondido desatando fuerzas como la energía atómica, que cualquier día pueden escapar a nuestro control y volverse en contra nuestra. Machen ya lo había advertido, y en otra novela suya ("El Terror") nos habla precisamente de la venganza de los animales irracionales contra el hombre moderno, ensoberbecido por su ciencia.

En Francia se alumbraron las vanguardias que poco a poco irían expulsando a la naturaleza del arte, proceso que culminarán en Nueva York las neovanguardias de la segunda mitad de siglo.
En Mittleuropa, el paganismo( tanto en su vertiente odinista, invocada por Wagner, como en la clásica mediterránea) se comprometió con la política nacionalista, y desembocó, como ya sabemos, en el Götterdämmerung nazi. Tras la guerra surgió un ecologismo sin dimensión espiritual, convertido por la izquierda en un sustituto barato de la lucha de clases.
En los países anglosajones y algunos nórdicos, el culto satánico-brujeril  ha desplazado al paganismo. La sexualidad se ha ido haciendo cada vez más problemática desde los tiempos de Sade, y aunque los  "movimientos de liberación" han llenado el horizonte de sexo y pornografía, parecen empeñados en acabar con el sano disfrute y el jovial erotismo de la antigüedad . Ya se encargó el psicoanálisis de enviar al diván a las viejas divinidades de Arcadia, acuñando términos como "ninfomanía", "satiriasis", o incluso (en otro orden de cosas) el "complejo de Peter Pan". Las modas del jazz, el rock and roll, las drogas, la psicodelia o la literatura existencialista no son más que intentos desesperados de comunicarse con Pan, que a menudo terminan en crisis de   "pánico".
Quizás tan sólo en algunas zonas rurales del sur y el este de Europa sobrevivan  formas de auténtico paganismo, que  irán desvaneciéndose tragadas por el magma de la globalización.Pero como el universo es circular, lo que se va puede regresar algún día. Y es posible que nos reencontremos con un Pan más benévolo en el futuro, cuando los frutos de la "civilización" yazcan sepultados por la hiedra y la madreselva.



"Fauno en el Jardín de las Hespérides"(1923) por Néstor
Colofón: Picasso y demás fauna ibérica
Muchos afirman que España es la tierra de Dionysos,  del vino, del cachondeo y de la juerga , de la verbena,  romería o (en su versión más bastardeada) "movida", y  que su emblema es el toro (o Minotauro) animal que simboliza a ese dios. Al menos así funciona el tópico, aunque otros identifican el arquetipo de lo español con el belicoso centauro, por los conquistadores de América o por la costumbre que tenemos aquí de darnos de mamporrazos entre nosotros. En cualquier caso, en el cortejo de Dionysos/Baco nunca podían faltar Pan y los sátiros, y por lo tanto muchos son los artistas hispánicos que han sentido la llamada de Arcadia, y han querido reflejar a sus habitantes capriformes. Entre ellos están algunos que tuvieron  relación con las corrientes Modernista o Simbolista, y curiosamente suelen ser artistas que surgieron en la periferia, donde el ancestral culto al toro es menos poderoso.


El canario Martín Fernández de la Torre (Néstor), al que tanto admiraría Salvador Dalí, fue autor de varios dibujos de faunos de aspecto lánguido y acicalado. El gallego Alfonso Rodríguez Castelao nos dejó algunas representaciones muy logradas de estos personajes, encarnando las fuerzas telúricas de la naturaleza o alimentándose de ella, como ese fauno al que dos enormes ubres brotadas de la Madre Tierra están amamantando.

Dos acuarelas de la serie "Faunalia" por Castelao (1941)

Pero fue Picasso (pintor de temas taurinos, ya que le tiraban sus orígenes andaluces) el que más se ocupó de Pan, puede que por haber pasado gran parte de su infancia y su juventud en regiones periféricas como Galicia o Cataluña, ya sea por su posterior condición de afrancesado del siglo XX. Este inclinación suya se puede rastrear desde sus primeros dibujos realizados siendo niño en La Coruña, entre los que aparece copiado el busto romano de un fauno, de enigmática sonrisa. Más tarde, como ya nos referimos en otro post, vendría su obsesión por los arlequines, que alguien ha sugerido que podían ser sátiros imberbes disfrazados http://morenoruizignacio.blogspot.com.es/2013/02/arlequin-picasso-y-el-cubismo.html#more
Luego llegaría la época de los ballets de Nijinski, que le inspiraron varios lienzos en estilo clasicista, como el famoso "La Flauta de Pan" (1923). Y más tarde, en su madurez,  aparecen infinidad de grabados y dibujos en los que volvió a retomar estos temas mitológicos en clave erótica, en los diseños para la cerámica de Vallauris o para el friso del colegio de arquitectos de Barcelona.

Picasso. Detalle de "La Flauta de Pan" (1923)


"Fauno descubriendo a una mujer " (1936) de la Suite Vollard de Picasso

Muchos afirman, sobre todo sus mujeres y amantes, que Picasso se comportaba como un auténtico sátiro en su vida privada, como un a especie de depredador sexual, y que estos rasgos se fueron acentuando cada vez más en los últimos años de su biografía, ganándose una bien merecida reputación de "viejo verde".
Esta naturaleza semicaprina de Picasso fue a medias captada por su colega Salvador Dalí (otro que también confundía sus delirios con éxtasis dionisíacos), en un retrato muy extraño que pintó de él en 1947, en el que aparece luciendo un par de cuernos de carnero, como una encarnación de Bes, divinidad egipcia que algunos identifican con el dios Pan.

 
Retrato de Picasso a la gloria del sol (1947) por Dalí

 

 

 

 


 


 

 

 


 

  

 

 

 


 


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