viernes, 26 de septiembre de 2014

RECONCILIANDOSE CON EL MANGA    

Ilustración de Hiroshi Hirata para "Héroes Anónimos". Homenaje a Amaterasu, la diosa del sol japonesa



"El manga es esencial para mi salud fisiológica"
                                                        Yukio Mishima


En anteriores ocasiones nos hemos posicionado en contra de la moda del manga en general, ya sea en su vertiente más convencional o ya sea advirtiendo de la existencia de ponzoñosos fenómenos como el ero-guro que explotan la morbosidad del público, a cargo de especialistas en atrocidades como Waita Uziga, Kazuichi Hanawa o Shintaro Kago. Un caso aparte dentro de esta corriente lo constituye el del esteta Suehiro Maruo, capaz de conciliar la estampa tradicional japonesa de temática macabra o muzan-e, con influencias occidentales como las del decadentismo fin de siècle, la literatura gótica o el expresionismo.
De todos modos, tal vez llevados por un exceso de celo proteccionista, hayamos cargado demasiado las tintas contra el cómic nipón, olvidando que en el degenerado mundo contemporáneo cuecen habas en todos lados. Y sin ir más lejos en nuestra podrida Europa, donde se está llegando en los últimos tiempos a cotas de yankismo en el (mal) gusto asaz alarmantes.

Pero cabe descubrir en el manga japonés, sobre todo en el ĺlamado estilo Gekiga (adulto) autores de prestigio, muy alejados de los operarios al uso de productos de consumo para las masas, y que son capaces de ofrecer auténticas obras de arte, llenas de autenticidad e interés.


Ilustración de El Planeta de los japos, de Suehiro Maruo.







Sin llegar a ser una maravilla absoluta, el trabajo de Jiro Taniguchi Sky Hawk plantea  una curiosa adaptación del western desde la perspectiva japonesa, encarnada por dos samurais exiliados a Norteamérica tras la restauración Meijí(1868). Estos acaban tomando partido a favor de los indios crow, en cuyo seno acaban por ser aceptados e integrados, enfrentándose con Custer en la célebre batalla de Little Big Horn. El esquema argumental recuerda demasiado al de la película del detestable Kevin Costner Bailando con lobos o a la del no menos paupérrimo Tom Cruise El último samurai, donde encontramos a otros personajes desarraigados que se enamoran de una cultura que les es ajena (aunque en este manga se establecen-dudosos-paralelismos entre el bushido y el código de honor de los guerreros pieles rojas). Pero pese a este lastre, el comic de Taniguchi supone una crítica al genocidio perpetrado por los yankees, y un particular ajuste de cuentas (o corte de mangas) a la japonesa por lo de Hiroshima, que merece destacarse. También resulta curioso anotar las influencias europeas que el autor reconoce, ya que los mejores cultivadores del cómic de género western han sido franceses (Giraud, con su serie del teniente Blueberry) o españoles (Antonio Hernández Palacios, creador del imprescindible Manos Kelly , y que además dedicó precisamente un episodio de Mac Coy a la hecatombe de Little Big Horn).

Dibujos de Hiroshi Hirata para Héroes Anónimos
 




Mucho más interesante, por su autenticidad y su carácter genuinamente japonés (en el sentido tradicional) es la trayectoria del veterano mangaka Hiroshi Hirata (1937), autor especializado en en el género de historias de samurais o jidai-geki. Se le puede considerar un equivalente en el mundo del manga de lo que fue Akira Kurosawa para el cine nipón. Ya en los años sesenta el prestigioso escritor y patriota japonés Yukio Mishima había expresado su admiración por este dibujante, que había sabido retratar con maestría inigualable el turbulento Japón del período Edo o de épocas aun más antiguas,en las que imperaban los valores guerreros de la espada y el crisantemo. A día de hoy, con más de setenta años cumplidos, este bushi (luchador) de los pinceles y la tinta sigue ofreciendo a sus lectores extraordinarias historias de la época feudal, de cuidada ambientación histórica y gran veracidad y crudeza . Se cuentan entre sus novelas gráficas La rebelión del Emblema, Promesas rotas, Relatos insólitos de samurais y, especialmente, Héroes Anónimos donde se ilustra en once historias cortas las vidas extraordinarias de algunos personajes históricos bastante desconocidos, incluso para el público nipón. Merecen destacarse en este libro los episodios que llevan por título La Medicina Milagrosa, El perro rabioso o 500 koku, 10 años.

Es el particular homenaje que este artista rinde a sus antepasados, los del actual pueblo japonés que, por lo general, vive en la actualidad de espaldas a su pasado e hipnotizado por la tecnología punta. Al fin y al cabo, como sucede en occidente, cabe aplicar al Japón moderno aquella interpretación de la historia que formulara en el siglo XVIII el filósofo  Gian Batista Vico (y de la que se hizo eco Mishima en una de sus célebres novelas), según la cual cada civilización llega a su fase final con un salvajismo civilizado, mucho peor que el primitivo salvajismo natural. Mientras que este último denota una noble ingenuidad, el primero es signo de una astucia cobarde y de supercherías insidiosas. Así (decía Mishima) el insidioso "salvajismo premeditado o civilizado" debe perecer, tras siglos de progreso, a través de un resurgir del salvajismo natural.


Hiroshi Hirata

1 comentario:

  1. Hiroshi Hirata es un gran ilustrador y un gran artista, que supera con mucho el nivel medio de la mayoría de los mangakas. Sólo se puede comparar con él Goseki Kojima, el dibujante de "El Lobo Solitario y su cachorro" (con guiones de Kazuo Koike) la serie que inspiró la película "Camino de perdición" y a la que tanto debe Frank Miller. Aquí se narran unas historias oscuras, protagonizadas por un ronin, un samurai sin honor. En cambio, en los mangas de Hirata se puede decir que el tema principal es el particular sentido del honor del código samurai.

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