¿PREPARADOS TODOS PARA LA FIESTA?
Hay que ir dejando atrás los funerales, los réquiems y las palabras de pésame por las víctimas del trágico "accidente", porque la vida sigue y hay que mirar con esperanza hacia el mañana. Los expañoles hemos sido convocados para participar a finales de este mismo mes, una vez más, en la gran fiesta de la democracia, en la que, como soberanos que somos todos los del pueblo llano, podremos elegir si preferimos que nos gobierne la mafia criminal y corrupta del PutriSOE, o bien la mafia corrupta y criminal del PoPó, apoyados por sus respectivos cómplices: los partidos bisagra de mierda.
Lo cual está muy bien, porque hace que, al menos por una vez en la vida, nos sintamos importantes y se nos suba un poco la adrenalina y la autoestima a los expañoles de hogaño, ejemplo acabado de aquello que dijera Nietzsche sobre "el último hombre": blandito, comodón, sin valores ni aspiraciones... una auténtica basura, en definitiva.
Si bien es cierto que, con el transcurso de los años, eso de ir a votar ha ido perdiendo su glamur y con más de cuarenta tacos de esto que llaman democracia a nuestras espaldas ya no tiene aquellas connotaciones tan fastuosas e incluso eróticas del pasado. Antes, cuando el régimen era aún joven, se decía aquello tan freudiano de "tengo unas inmensas ganas de ir a votar", "voy a meter la papeleta en la urna", "voy a estrenarme con esta elección", "ya tengo edad para penetrar en la ranura mi sufragio libre y soberano", etcétera.
Ahora, sin embargo, se habla más bien de "depositar el voto", como quien habla de ir a vaciar el vientre en el retrete, como si fuese un acto impúdico y vergonzante que hay que realizar en la intimidad. Eso tal vez se deba a que hasta el más tonto ha tenido tiempo de ir conociendo el paño y la catadura de nuestros políticos, y que hay como una ligera sospecha de que a éstos sólo les mueve llenarse los bolsillos a costa de los retrasados mentales que les han votado, y obedecer las órdenes de sus amos financieros. Y que para eso se lleva a cabo una selección a la inversa en la que se termina premiando a los individuos más canallas, amorales e irresponsables, como estamos hartos de comprobar a diario.
Pero que esto no nos arruine la fiesta, salgamos a la calle con ilusión. Habla pueblo, habla, como se decía en la canción, no dejes que nadie apague tu voz...

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