UN ASTUTO NEGRERO LLAMADO WALT DISNEY
![]() |
| Obra de Banksy que combina Disneyworld con la guerra del Vietnam |
Muchos critican que la compañía Disney se haya convertido desde 2019 en una plataforma para la agenda woke, gracias en gran medida a los oficios de su CEO Bob Iger, alguien que (oh, sorpresa) reposa los sábados, como la mayoría de los ceos de las grandes corporaciones actuales. Los mensajes ideológicos al servicio de la "inclusión", la "diversidad", el colectivo LGTB, etc. han sido una constante que se muestra bien a las claras en producciones tan deleznables como "Un mundo extraño" (2022) "La Sirenita" (2023) o "Blancanieves" (2025). Algunos productos Disney han llegado a ser tan grotescos como la serie "The Acolyte", una precuela de Star Wars en la que aparecen jedis negros y brujas lésbicas, y que tuvo que ser cancelada por el escaso seguimiento del público. Este último, el económico, es el motivo principal por el que está reculando ahora el negociante Iger, y de paso también para acomodarse mejor a los nuevos tiempos trumpistas que soplan en los United States ha tenido que dejar aparcado de momento el activismo progre.
Pero no nos engañemos, el adoctrinamiento y la manipulación ideológica de la infancia han sido siempre una marca de la casa Disney desde los tiempos de su astuto fundador, y mucho antes de que se convirtiera en el mayor conglomerado mediático del mundo, tras haber absorbido desde el año 2000 a otros estudios como Pixar, Marvel , Lucasfilm o 21st Century Fox, y de controlar un buen número de parques temáticos y canales de televisión. De hecho las prácticas empresariales, digamos más que cuestionables, de la compañía Disney también han dado que hablar a lo largo del tiempo: muy celosos en cuanto a sus derechos de propiedad, y tremendamente laxos en lo que corresponde a los ajenos, también ha sido acusada de plagio en numerosas ocasiones (la más sonada es la que concierne a "El Rey León", un calco al parecer del anime "Kimba, el león blanco" de Osamu Tezuka).
En realidad Walter Elias Disney (1901-1966) ese hábil empresario que hizo creer a todo el mundo que era un mago del lápiz y de la animación cuando en realidad no creó ni uno solo de sus personajes, y es posible que no fuera capaz ni de inventar su propia firma, ya había puesto muy a menudo sus "inocentes" producciones al servicio del poder hegemónico del imperialismo norteamericano y de su modelo depredador super capitalista. Eso ya se dijo en los años 70 en el libro "Para leer al Pato Donald" de Dorfman y Matterland, un manual para la descolonización cultural de la llamada "América Latina" por parte de esos dos autores judeomarxistas, pero que no carecían de cierta razón al apuntar que las historietas de Disney, publicadas en treinta idiomas y en miles de diarios del planeta, escondían el interés de los USA por exportar su modelo consumista a nivel mundial. Y eso que en aquel entonces no había tantos parques de atracciones de la compañía como los que facturan ahora y esparcidos por medio mundo.
El mismo Walt Disney no era otra cosa que un explotador capitalista sin escrúpulos que se apropió del trabajo ajeno y de los hallazgos técnicos de otros, desde el momento en que empezó a competir con los hermanos Fleischer en 1928, lanzando su primer gran éxito: Mickey Mouse. Esta fue en realidad una creación de su socio Ub Iwerks, un currante con una sobrehumana capacidad para el trabajo (era capaz de realizar hasta 500 dibujos al día) quien ninguneado por Walt decidió romper finalmente con él para fundar su propio estudio de animación en 1930. En el primer corto del ratón, "Steamboat Willie", la sincronización sonora basada en el sistema Cinephone y que ha llevado a algunos a considerarlo el primer film de animación con sonido, no fue un invento de Disney sino de un tal Pat Powers, que a su vez le robó la patente a Lee de Forest. En aquella ocasión, la única contribución de Disney al corto de Mickey Mouse consistió en prestarle su propia voz y sus silbidos.
![]() |
| Ub Iwerks, el inventor de Mickey Mouse |
En Hollywood el "genio" de Walt tuvo que abrirse paso a codazos, dado que toda la industria del cine estaba copada por esas familias ashkenazim (los Mayer, los Warner, los Zukor, los Fox, los Goldwyn...) que fundaron los principales estudios y productoras en la Meca del séptimo arte. A la tribu pertenecían también los mencionados hermanos Fleischer, que aunque no inventaron la animación (el gran pionero fue el artista Winsor McCay, padre de Little Nemo) sí fueron los primeros en concebirla como un pingüe negocio .Tanto es así que tuvieron que habérselas con una huelga de dibujantes en 1937, debido a las malas condiciones de trabajo a las que les sometían estos habichuelos empresarios (pronto veremos que Disney les aventajaría en esta "visión empresarial", con análogos resultados). Algunas de sus creaciones, caracterizadas por un estilo distorsionado y algo delirante, fueron los populares Betty Boop y Popeye, que hasta ese momento habían sido las principales estrellas del mundo de la animación.
De modo que Disney puso a trabajar a destajo a un equipo creciente de colaboradores, para que crearan una galería de personajes a los que luego puso con gran descaro su propia firma: así surgieron el Pato Donald (creación de Dick Lundy) el perro Pluto (obra de Chain Gang) Goofy (de Art Babbitt) etc. Tanto hizo recaer el trabajo artístico sobre sus empleados, que prácticamente dejó de dirigir películas en 1938 para centrarse en las tareas de producción, o sea en aportar la guita para el gran negocio que se traía entre manos.
Pero el gran pelotazo lo dio Disney un año antes, en 1937, con el estreno de su primer largometraje "Blancanieves y los siete enanitos", que no fue como se ha asegurado el primer largometraje animado de la historia del cine, puesto que muchos años antes el argentino Quirino Cristiani ya había hecho sus pinitos. En cualquier caso la producción del norteamericano se convirtió en un éxito mundial y recibió toda clase de parabienes y hasta el galardón de los Oscar. Aquí empezó a explotar el folclore y los cuentos de hadas europeos para hacer dinero (entre otras cosas, para no tener que pagar derechos de autor) ofreciendo una imagen edulcorada y muy infantiloide, cursi dirían algunos, de los mismos, que nada tenía que ver con la crudeza de muchas historias de los hermanos Grimm y de otros autores.
Para hacer esta película se apropió por la patilla de la técnica de la rotoscopia, que habían inventado los Fleischer, para dotar de más naturalidad al movimiento de sus personajes; y utilizó la cámara multiplano para conseguir mayor sensación de tridimensionalidad. Este tampoco fue un invento de Disney, pues ya había sido probado por la animadora alemana Charlotte Reiniger en 1926, y fue introducido en los USA por Ub Iwerks, el ex-socio de Disney, en 1933. Pero una vez más el "genio" se volvió a aprovechar del trabajo ajeno, como del de cientos de los talentosos caricaturistas que trabajaron en su estudio para sacar adelante el proyecto y cuyos nombres nunca aparecieron en los títulos de crédito.
![]() |
| Cartel de "Educación para la muerte" |
Al parecer, el simpático magnate los hacía trabajar como negros en una plantación sureña, de sol a sol, prometiéndoles mejoras salariales que nunca pensaba en materializar y ejerciendo un control casi total sobre ellos, impidiendo que se sindicalizasen e incluso prohibiéndoles que llevaran barba o bigote, no fuera alguno a eclipsar con su imagen a la del jefe. Así que no es de extrañar que estuvieran hasta el gorro del "genio" y le organizaran una huelga de lápices caídos en 1941, coincidiendo con el estreno de "Dumbo", que duró unas nueve semanas y en la que se vivieron momentos de mucha tensión, con manifestaciones delante de los estudios en California que el empresario decidió disolver contratando guardias privados. A la postre llegó a intervenir el gobierno federal para que se llegara a un acuerdo en los salarios y se permitiera la afiliación de los trabajadores a un sindicato, a lo que accedió Disney a regañadientes, no sin antes haber realizado unos despidos masivos en su empresa.
El resultado fue que la Disney ganó por KO a los Estudios Fleischer, que aunque intentaron remontar con "Los Viajes de Gulliver"(1939) fueron en declive. Su estilo algo surrealista fue continuado hasta cierto punto por la Warner Bros., pero ni que decir tiene que el más aburguesado y comedido de las producciones Disney se acomodaba mejor al estilo de vida americano que se impondría tras la guerra, con el auge de las típicas familias de clase media en los inicios de la sociedad de consumo.
Por esa misma época ya estaba Disney contribuyendo con sus cortometrajes a los esfuerzos bélicos de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al Eje, algo curioso porque no han faltado lumbreras que han acusado al empresario de ser antisemita y hasta de filonazi. Una de sus primeras manipulaciones ideológicas consistió en 1941 en sustituir el disfraz del Lobo Feroz de "Los tres cerditos" por un uniforme de las SS, para identificarlo con las Fuerzas del Mal. Además los ladrillos de la casa del cerdito listo también fueron reemplazados por la solidez de los bonos de guerra, una forma muy "sutil" de hacer propaganda a favor de la guerra. No obstante, en la versión original de 1933 de "Los tres cerditos", para engañar a los personajes porcinos el Lobo llevaba puesto un pintoresco atuendo de un muy poco fiable buhonero judío... Algunos aportan este detalle para afirmar que Disney tenía en aquella época simpatía por los fascismos, y que más tarde intentó disimularlo. También se alude a la recepción que le hizo a Leni Riefenstahl en 1938, cuando anduvo por Hollywood intentando promocionar su película Olympia. Pero lo cierto es que esa clase de tropos antisemitas no eran tan infrecuentes antes de la Segunda Guerra Mundial y de la fundación del estado de Israel, y hay que tener en cuenta su vieja rivalidad con los hermanos Fleischer, que también puede tener relación con esa caricatura. Y cabe recordar que al coincidir la visita de Leni con la "noche de los cristales rotos", Disney al igual que el resto de los empresarios de Hollywood no quiso saber nada acerca de apoyar la obra de la cineasta alemana.
![]() |
| "La Victoria mediante el poder aéreo" |
Después siguieron varios cortos más, como "Der Fuehrer´s Face" en el que se satirizaba y ridiculizaba sin piedad al fascismo y al nacional socialismo, y en el que aparecía el Pato Donald imaginando durante una pesadilla que vivía bajo el despótico régimen hitleriano y que era explotado en las fábricas de armamento, como Chaplin en la famosa escena de Tiempos Modernos. En la secuencia final, al igual que en el cartel promocional, vemos como se arrojan tomates contra la efigie de Adolf Hitler.
Otro cortometraje de animación, con el pasmoso título de "Educación para la muerte" (1943) basado en un libro del alubio Gregor Ziemer, constituye un proceso de adoctrinamiento muy disneyniano mediante el cual se pretende a su vez denunciar cómo adoctrinaban los nazis a la infancia durante el Tercer Reich, lo que resulta en sí bastante paradójico y contradictorio. En él vemos como una madre que mima a su bebé es apartada bruscamente por un agente de las SS, que amenaza con deportarla como siga mostrando afecto por su hijo, y vemos la curiosa versión de la Bella Durmiente que les explican a los niños alemanes, con un Hitler con armadura en el papel del príncipe salvador de una señora obesa y beoda que representa a Alemania. En la escuela les instruyen con historias de zorros que devoran a los conejos, para enseñarles que los fuertes deben gobernar a los débiles, y los jóvenes fanatizados van sustituyendo la Biblia por el Mein Kampf y el crucifijo por una espada con la esvástica, para acabar plantando fuego a las iglesias cristianas.
En ese mismo año 1943 Disney produjo un tercer cortometraje belicista, "Victoria mediante el poder aéreo", en el que se hacía apología de los bombardeos estratégicos, que tan buenos resultados reportaron a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, y que desembocaron en Dresde y en Hiroshima. Se trató de una especie de documental animado basado en el libro homónimo del ingeniero Alexander Seversky, donde se nos cuenta la historia de la aviación pero en un sentido exclusivamente militar. Los diseños que aparecen en la película inspiraron a los británicos de la Royal Navy para fabricar un prototipo de proyectil, bautizado con el nombre "la Bomba Disney", capaz de perforar el hormigón armado de los búnkeres y que fue empleado al final de la contienda.
Viendo este historial al servicio del imperialismo depredador y asesino yanqui, resulta curioso que algunos le sigan teniendo tanta estima a Disney...
Otra de las acusaciones que Meryl Streep y otras voceras progres han vertido en los últimos años (aprovechando la ola del BLM) contra él es que Disney era un machista misógino y que no estimaba lo suficiente a las gentes de color, teniendo esta última afirmación bastante más fundamento que otras, ya que ciertos estereotipos racistas sí que aparecían en sus producciones como "Fantasía", "Dumbo" y sobre todo "Canción del Sur".
| "Canción del Sur" |
Quizás esta peculiar actitud, como la manera de tratar a sus empleados como si de esclavos de una plantación de algodón se tratase, fuera un recuerdo de su infancia, transcurrida en parte en una granja de Misuri, o bien de su inicial afinidad con el Partido Demócrata, no muy alejado en aquella época de los simpatizantes del Ku Klux Klan (como demuestra el también vecino de Misuri Harry Truman). Pero seguramente en este aspecto Disney no era mucho más racista que otros norteamericanos de su tiempo. "Canción del Sur" (1946) fue un largometraje pionero, al combinar personajes dibujados con actores reales, y fue una adaptación del clásico "El tío Remus" de Joel Chandler Harris, un libro que recopilaba la tradición oral de los negros del Sur de los USA. Desde su estreno fue un film controvertido que tuvo que lidiar con la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, por su supuesta visión nostálgica e idealizada de los viejos tiempos de la esclavitud, al más puro estilo de "Lo que el viento se llevó". Aunque tampoco le han faltado defensores, entre ellos algunos afroamericanos que participaron durante el rodaje. En la actualidad y debido a la política woke imperante en la casa Disney, ha sido eliminada del catálogo y es prácticamente imposible poderla ver en streaming.
Peor fue el trato que recibieron los empleados de la compañía, a los que el jefe nunca perdonó que se declararan en huelga en 1941, atribuyendo todo aquello a una conspiración de los malvados comunistas. Su acercamiento a posiciones más republicanas y conservadoras se hizo patente cuando fundó en 1946, junto con John Wayne, Elia Kazan y Ronald Reagan la Alianza Cinematográfica para la Defensa de los Ideales Americanos. Se trataba de una organización muy de derechas a la que le gustaba y defendía la "Forma de Vida" de los Estados Unidos; en sus propias palabras "nos encontrábamos en una fuerte revuelta contra una creciente ola de comunismo, fascismo y creencias afines, que buscan por medios subversivos socavar y cambiar esta forma de vida".
Al año siguiente testificó durante el macartismo ante el Comité de Actividades Antiamericanas, acusando a algunos antiguos colaboradores suyos de criptocomunistas, y llegó a espiar a sus empleados para pasar información al FBI. Incluso manipuló muchas de sus películas de entonces para ofrecer una imagen más favorable de los agentes del FBI ante el público.
Ese afán de control total sobre sus trabajadores le llevó a imaginar un modelo de ciudad utópica para el futuro, la Epcot (Experimental Prototype Community of Tomorrow) pensada para albergar a unos 20.000 residentes en Florida. Aquello era una especie de anticipo de las "ciudades inteligentes" y de quince minutos, de las que tanto hemos oído hablar en los últimos tiempos, y que ha recibido muchos parabienes de aquellos que en la actualidad defienden un modelo sostenible y controlable de diseño urbano. Afortunadamente esa cosa utópica-distópica se quedó sólo en un gran parque temático creado en 1982, centrado en la tecnología y en la cultura internacional.
Muchas veces se ha querido ver la presencia de imágenes subliminales, escondidas entre los fotogramas de las "inocentes" películas de Disney. Sea esto cierto o tan sólo una leyenda urbana, no resultaría sorprendente que a más de uno de los dibujantes explotados por el "genio" se le haya pasado alguna vez por la cabeza sabotear sus maravillosas producciones con algún acto terrorista de esa naturaleza, siguiendo los pasos de Tyler, el protagonista de "El Club de la Lucha"...




No hay comentarios:
Publicar un comentario