miércoles, 24 de junio de 2026


LOOR Y GLORIA AL PRÍNCIPE DE LOS COMIQUEROS

 Este mes de junio el veterano historietista español Carlos Giménez ha sido condecorado por el Consejo de Ministros con la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. Galardón sin dotación económica, todo hay que decirlo, que se concede a personas físicas y jurídicas por sus méritos contraídos en los campos de la educación, la ciencia, la  cultura, la docencia y la investigación o que hayan prestado servicios destacados en cualquiera de esos campos en España o en el ámbito internacional. En el pasado parece que fueron recompensados por estos "servicios" personalidades como el cantante Joan Manuel Serrat, el novelista y político Mario Vargas Llosa o el cineasta Carlos Saura, entre otros. Ahora le toca el turno por primera vez a un dibujante de cómics, y nada menos que a Don Carlos Giménez Giménez. Este honor le ha sido impuesto en persona por el mismísimo Presidente Don Pedro Sánchez Pérez-Castejón, por "su dilatada carrera creativa y por ser una de las figuras más destacadas del cómic español contemporáneo". Nada que ver, por supuesto, con temas de afinidad ideológica, ni por esos panfletos historietísticos suyos que hoy en día se usan como manuales de la "memoria democrática". 

Me refiero en particular a la terrible y lacrimógena serie de "Paracuellos", donde niños esqueléticos de grandes cabezas, con ojos saltones y orejas de soplillo, pasan más hambre que el perro de un ciego en el Auxilio Social de la posguerra, mientras un cura les da de bofetadas por no saberse correctamente el avemaría o el jefe de centuria les propina una patada en los huevos por no saber cantar el caralsol a pleno pulmón. O esa otra saga mucho más reciente (aunque con el mismo estilo inconfundible, inalterable y algo cansino de siempre) de "36-39 Malos tiempos", que al decir de algunos enterados de la tebeosfera pretende ser "neutral" (pese a declaraciones del autor en sentido contrario) a la hora de narrar los horrores de la guerra, pero en la que los malos siguen siendo los malos de siempre, y muy muy malos y más feos que el pecado con su cara de vinagre, mientras que los buenos son los previsibles, cómo no, los del puño cerrado, que además de buenísimos son todos guapetones como el Doctor Pedro Sánchez. Si el primer culebrón pasa por autobiográfico y se basa en experiencias propias del autor, el otro es enteramente de ficción, con personajes y situaciones inventadas por el comiquero, a las que ha querido dar un barniz de realidad. Y esta clase de material, y no tanto el de primera mano, es el que interesa a la Ley de Memoria Democrática que sirva como manual para que las futuras generaciones conozcan lo que fue la guerra civil, ese "conflicto entre demócratas y fascistas", dicho en palabras del propio Carlos Giménez.

No sé si felicitar al ya octogenario dibujante o darle mi más sentido pésame por haber recibido tal distinción de manos del actual ejecutivo, cuando este último está en trance de ser  imputado (o ejecutado, quién sabe) o poco menos. En estos "malos tiempos" convulsos que vivimos, en los que los casos de corrupción (que ya no escandalizan a nadie, por lo cansinos) están haciendo saltar las costuras del gobierno "social-comunista" y amenazan con hundir una vez más a la tragicómica izquierda española en el marasmo más abyecto, y en que el "espíritu del 15 M" se está yendo definitivamente por el desagüe, arrastrando a todos aquellos que lo promovieron o se beneficiaron de él, como el "collares" ZP, el coletas de Galapagar y su señora o el propio y consumido presidente Pedro Sánchez "el saunas", no parece una buena idea recoger agradecido y cuasi genuflexo este premio, tan señaladamente gubernamental.

 Además, para un comunista de pro como se supone que sigue siendo Don Carlos Giménez le debería dar al menos un poco de asquito o de urticaria una Orden Civil como la de Alfonso X el Sabio, ligada a la monarquía feudal, explotadora y capitalista de toda la vida, de la que es Gran Maestre el preparado Rey Felipe VI y Gran Canciller la Ministra de Educación, y que para más inri fue fundada en 1939 por el Generalísimo de los Ejércitos Don Francisco Franco Bahamonde (quién lo diría, ese odioso dictador faccioso al que tanto ha vilipendiado, sin duda con toda la razón, el Excelentísimo Don Carlos Giménez  en sus historietas).

Recuerdo que este autor  en 1980 llegó a rechazar el Premio Emilio Freixas, sólo porque en la edición anterior se lo habían otorgado también al yanqui asesino de Milton Caniff. Y ese laudable gesto fue algo que honró en su día a alguien que afirmaba tener conciencia de clase y perspectiva progresista, y que por motivos ideológicos no podía compartir un premio con alguien tan sucio como el creador de "Terry y los piratas", que se situaba en las antípodas de su visión ideológica.

Sin embargo ya en 2003 se había amansado el tigre, y estando de presidente nada menos que el amigo de George Bush, José María Aznar, se dejó con gusto agasajar por su gobierno de peperos y "facistas" con la rutilante Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes... Está claro que con los años, y a medida que se le va cayendo el pelo y se va echando tripa, uno se va aburguesando y se acaba por apreciar más eso del prestigio, la pompa y el esplendor. Bueno, no se puede negar que los socialdemócratas del Régimen del 78, ya sean de uno u otro signo, se acuerdan de los suyos y los acaban recompensando como es debido, con honores, títulos nobiliarios, sinecuras o lo que haga falta.

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