LA TRANS-ODISEA DE NOLAN
Resulta sorprendente que a pesar de haber sido el Wokismo la ruina de plataformas como la Disney y otras franquicias, sin duda porque el gran público no está todavía lo suficientemente "preparado" para asimilarlo, y de afirmarse que está en regresión tras el triunfo de la "revolución conservadora" de Trump, la industria cinematográfica se siga empeñando en promover sus "valores" cueste lo que cueste, y contra viento y marea. Pero no debería extrañarnos tanto, sabiendo en manos de quienes está Hollywood y buena parte de la industria del entretenimiento, así como de los medios de comunicación de masas. Convoiene no bajar la guardia, aunque la ley del péndulo nos haga creer que ahora han cambiado las tornas; los de la agenda no descansan nunca ni se rinden, sólo están de vacaciones.
Gran expectación (al menos entre los aficionados al cine) está causando el último proyecto de Christopher Nolan, uno de los pretendidos astros del Séptimo Arte y al parecer el último gran converso a las causas del posmodernismo progre, que tras su bodrio hagiográfico sobre el genocida hebraico Oppenheimer se acaba de embarcar en una especie de colosal operación de reasignación de género racializado de la inmortal obra de Homero, la Odisea. Bueno, parece que últimamente la tienen tomada con el más grande de los aedos helénicos, porque aquí en Expaña (buque insignia de todas las ideologías degeneradas del siglo) acaba de salir un libro de una traductora feminista en el que insinúa, en base a argumentos que se ha sacado del chichi, que Homero pudo haber sido en realidad Homera... Ni siquiera la hipótesis es original, porque cosas parecidas ya las había soltado el británico Samuel Butler a finales del siglo XIX. Dicho lo cual, que Helena de Troya, la de los níveos brazos, pueda ser interpretada por la actriz negra Lupita Nyong'o, el heroico Aquiles por el actor trans Elliot Page o que el rapero Travis Scott haga de bardo heleno, parecen en comparación peccata minuta... Ninguno de estos miembros del elenco de actores, por cierto, ha leído jamás una sola línea del autor de la Odisea, y probablemente lo confundan con Homer Simpson.
Recordemos que no hace mucho, en 2001, y al calor del memorable Black Lives Matter, hubo una polémica porque se afirmaba que los libros de Homero habían sido suprimidos del canon de lecturas de la Lawrence High School de Massachusets, por promover valores ponzoñosos como el machismo, el heteropatriarcado y la violencia. Aunque la IA diga ahora que fue un bulo de la ultraderecha, el debate fue real y se produjo en el seno del movimiento DisruptTexts, que pretendía revisar el currículum en clave inclusiva para introducir autores más modernos y "diversos" y poner en cuarentena a los clásicos por sospechosos. Sea o no cierto que se llegará a prohibir la obra de Homero en las escuelas norteamericanas, el hecho es que en las programaciones de la mayoría de los institutos del mundo occidental, hoy por hoy, el estudio de los clásicos se considera subrepticiamente una pérdida de tiempo, y se tiende a arrinconar para priorizar otras materias más funcionales para la vida moderna, como el inglés, la informática o la economía. La ignorancia sobre las raíces de nuestra tradición literaria europea se va consolidando pues, mientras se las ataca por parte de unos y de otros.
Sin ir más lejos, Nolan se ha basado para el guion de su próximo bodrio en el trabajo de Emily Wilson, la primera traductora al inglés del texto completo de La Odisea, como afírmase en los medios con orgullo empoderado, y todo un referente feminista. La tipa ya de por sí es un poema, exhibiendo sus bracitos sobrecargados de tatuajes y su cara de bibliotecaria avinagrada, que escruta el mundo a través de sus lentes de Harry Potter. Si se investiga más nos enteramos que más que una traducción literal del original griego lo suyo ha sido una transcreación (a saber qué se entiende por eso) en base a "perspectivas de género y de clase" (horror) y con un lenguaje accesible (me imagino que al mismo nivel que las letras de Bad Bunny).
Vaya usted a saber qué verá el público el día del estreno de la Odisea-Trans en los cines, pero me estoy temiendo lo peor. En cualquier caso se está certificando la decadencia más absoluta del cine de Hollywood, porque con estos mimbres todo mueve a pensar que el producto de Nolan va a ser un paquete al estilo Netflix, una flagrante falta de respeto a nuestra cultura (ya se están oyendo protestas desde Grecia) y una payasada cimentada, eso sí, con muy loables y progresistas intenciones.
Recordemos para terminar y como desagravio esta frase de Dominique Venner acerca del autor de La Ilíada y La Odisea:
"El legado que Homero dejó a los europeos puede resumirse en una triada: la naturaleza como base, la excelencia como objetivo, la belleza como horizonte".

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