miércoles, 28 de octubre de 2026

EL TÚNEL DEL TERROR

DEYECCIONES GENERALES




Una sensación de canguelo generalizado se respira en el ambiente; es como si los pobres desgraciados que componían hasta el día de ayer la plebe sumisa y obediente que ahí estaba, vegetando en un rincón oscuro, alcanzaran a ver por fin que algo no marcha bien del todo en sus vidas miserables, sin futuro y sin presente, que esa falsa seguridad que un día les prometieron a cambio de su complicidad y de su silencio era una farsa, que una presencia amenazante se yergue cada vez más gigantesca en el horizonte, proyectando una sombra de pavor sobre aquellos seres indefensos que se arremolinan apretados contra el suelo, en el lodo, esperando a ser definitivamente aplastados de un momento a otro por la pezuña del monstruo. Cosas antes inimaginables están ocurriendo ante nuestros ojos atónitos, sucesos inquietantes que acongojan y para los que la población, acostumbrada a flotar entre algodones y alcanfor, y a vivir anestesiada, narcotizada por los dispositivos multimedia y las pantallas omnipresentes, como ésta en la que tú me estás leyendo, no está preparada en absoluto: accidentes ferroviarios, asaltos criminales, invasiones bárbaras, incendios en las calles y en los montes, catástrofes cósmicas, plagas bíblicas... ¿Cuánto más seremos capaces de soportar los simples mortales? Y aquellos que se presentan como los remediadores del caos, más que dar esperanza o inspirar la adhesión del populacho, producen más pánico y rechazo que otra cosa, porque se intuye que son otros tantos impostores, unos agentes de la mentira y del mal y que nada bueno se puede esperar de ellos, salvo salir del fuego para caer en las brasas... Nunca esa fiesta idiota del Jalogüin se había revestido de un carácter más siniestro y premonitorio, que el que presenta en la actualidad. Alea jacta est.

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