domingo, 16 de agosto de 2026

 YA ES NAVIDAD EN VIGO


El pasado 29 de julio, en plena canícula estival, comenzó la cuenta atrás para la instalación de doce millones de bombillas led en la ciudad olívica, que aspira a eclipsar a Nueva York como referente mundial para unas navidades horteras. El promotor de todo esto y, por qué no decirlo, prácticamente el inventor de la Navidad, el caballero Don Abel, afirma que este año superará los cinco millones de visitantes del año pasado. Este histriónico alcalde, que no necesita presentación, se ufana de haber situado a la ciudad de Vigo en el mapamundi, al convertirla en un permanente parque temático de lucecitas y en un sitio de turismo masificado. Todo muy bonito, con doce millones de bombillas led, a lo que hay que añadir el "museo al aire libre", es decir los casi dos centenares de murales que decoran las medianeras y paredes de la urbe que integran el proyecto "Vigo, cidade de cor". Proyecto que amenaza con extenderse a barrios enteros, como lo está sufriendo ya el barrio de Ribadavia, transformado en una especie de Haight-Ashbury de andar por casa,. Aunque lo que está por caer puede ser peor: ya veremos qué pasa con el barrio del Rocío en Coia, cuando lo conviertan en el "Jardín del Edén" o con la calle López de Neira cuando sea la réplica de la hortera Pink Street lisboeta.
Mientras tanto las aceras y el asfalto no se arreglan, las palomas (una auténtica plaga en la ciudad gracias a los ecologetas) lo inundan todo con sus cagadas, y los edificios amenazan ruina de puro viejos y abandonados. El haber situado a Vigo en el mapamundi ha servido entre otras cosas para covertirse en una ciudad pija, volcada en el turisteo y con los precios cada vez más caros para los residentes. Además de tener un récord en los meses de verano de escalas de cruceros y barcos de recreo, que son un factor importante, con los desperdicios que echan al mar, de la contaminación  de la ría de Vigo y alrededores, que ha obligado este año al cierre temporal de algunas playas (Alcabre, Arealonga, Rodas, etc)  por el vertido de aguas fecales y la presencia de la bacteria E.coli. Y es que con tanto alumbrado, a nuestro alcalde illuminati se le ha olvidado instalar, o exigir que se instale a la autoridad competente (que cualquiera sabe quién es) una estación de aspiración de aguas negras en la ciudad. Que en la actualidad es una inmensa alcantarilla apestosa, pero eso sí, con muchas lucecitas y muy bonitos colores.

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