EL PATOSO DONALD, DESTRUCTOR DE CIVILIZACIONES
Que tenemos que vérnoslas con un par de tipos muy peligrosos, dos dementes de atar que están sembrando el caos y la destrucción al servicio de oscuros intereses, es algo que resulta a estas alturas tan evidente que no hace falta más que aportar como prueba las propias declaraciones de esos sujetos.Satanyaju no se cansa de admirar al mongólico Gengis Kan, afirmando que tiene ventaja sobre Jesucristo porque el poder y la brutalidad prevalecen, según su parecer, sobre la moralidad. No se puede esperar otra cosa de ese estafador sin escrúpulos y asesino de inocentes. Al mismo tiempo, apela el muy piadoso al Antiguo Testamento para invocar el exterminio de los "amalequitas" (los palestinos o los no-judíos que se le opongan, en general) haciendo una apología del genocidio en toda regla. Su discípulo y a ratos nuevo Mesías de los cristianos sionistas, el Trompas Zanahorio, no se queda atrás ya que habla sin despeinarse el tupé de destruir civilizaciones enteras, como si tal cosa , y lleva amenazando con atacar los sitios culturales de Irán desde mucho antes de que empezara el actual conflicto armado (en concreto, desde enero de 2020). Esto por sí solo ya serían suficientes cargos para ser acusados ambos como criminales de guerra y asesinos de la humanidad, según el actual derecho internacional, sancionado entre otros países por los propios EEUU .
Conviene recordar que Satanyaju lleva una porrada de años señalando a Irán como el enemigo número uno del ente sionista, acusándolo de fabricar armas de destrucción masiva (como las que tienen los israelíes) e intentando convencer a los americanos para un ataque conjunto contra ese país. Y que, simultáneamente, sostiene un conflicto armado en el Líbano contra las milicias de Hezbolá desde 2023.
Esta gentuza anglo-americano-sionista siguen en cada una de sus matanzas un viejo patrón de destrucción del Patrimonio de la Humanidad que se remonta al menos a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial (Dresde, Montecassino, Okinawa...) y que volvió a repetirse tristemente en Irak con la guerra del Golfo y la invasión de 2003: varios museos y sitios arqueológicos de la antigua Mesopotamia fueron vandalizados y saqueados por estas auténticas hordas de bárbaros gringosionistas. La diferencia es que ahora se jactan de ello, y con todo el cinismo hacen esa clase de declaraciones en público, como si se creyeran impunes.
A los salvajes comandados por Satanyaju hay que responsabilizarlos de la destrucción de buena parte del patrimonio histórico y cultural del Libano. En Tiro, la antigua ciudad fundada por los fenicios hace 2.750 años, han sufrido cuantiosos daños la necrópolis de Al Bass y el hipódromo romano, que llegó en su día a ser el más grande del imperio, entre otros monumentos importantes. Los restos romanos de Baalbek (la antigua Heliópolis) y los castillos cruzados de Toron y Tibnin tampoco han escapado de la furia destructiva del pueblo elegido. Barrios históricos y mercados enteros de Beirut (hasta un 20% del total) han sido devastados en lo que llevamos de guerra.
Pero, sobre todo, ha sido la localidad libanesa de Nabatiye la que más ha sufrido las consecuencias de los ataques sionistas. Se calcula que ha perdido el 70% de su patrimonio histórico y artístico, algo que debemos agradecer a "la única democracia de la región"; y esperemos que algún día, como buenos negociantes y cobradores de deudas que son, paguen la factura debida por sus acciones.
La nueva aventura bélica de la coalición Epstein contra Irán, está produciendo de una forma acelerada, y en apenas un mes y medio de iniciadas las hostilidades por parte de Netanyahu, unos daños en los monumentos de ese país que pueden convertirse en pérdidas irreparables. Hay que tener en cuenta que la antigua Persia posee 29 lugares declarados por la Unesco como Patrimonio Histórico de la Humanidad, y algunos ya han sido alcanzados por los bombardeos continuados o han sufrido los efectos de sus ondas expansivas. En total, más de 130 sitios culturales han sido dañados hasta el momento de un modo significativo, según fuentes del gobierno iraní y de la propia Unesco. Gracias sean dadas al Príncipe de la Paz y comendador de los creyentes, Donald I el Trumposo.
El Palacio de Golestán en Teherán, el Versalles de Oriente Medio, ha sido afectado gravemente en algunas de sus dependencias, como son el Salón del Trono de Mármol, el Salón de los Espejos, el Edificio del Sol o el Salón de los Diamantes. Vidrieras, espejos, rosetones, cornisas del techo y mosaicos coloridos han sufrido por culpa de los bombardeos del pasado 2 de marzo.
La famosa Mezquita de los viernes de Masjed-e Jameh de Isfahán, un edificio milenario y la más antigua de Irán, ha sufrido daños estructurales significativos, así como en sus azulejos y en los elementos decorativos.
El Palacio Chehel Sotoun, de la misma localidad de Isfahán, una obra del siglo XVII considerada como uno de los mayores exponentes de la arquitectura persa y famoso por sus hermosos murales, también ha sufrido desperfectos por culpa de los bombardeos de los defensores del mundo libre. Algunos frescos han quedado seriamente dañados.
Además, los yacimientos arqueológicos del valle de Khorramabad, con vestigios prehistóricos que se remontan a más de 63.000 años de antigüedad, han sido afectados también por las acciones militares de la coalición Epstein.
Para concluir, en esta clase de conflictos lo más lamentable son las pérdidas humanas, y en especial de la población civil. Pero esta destrucción de un patrimonio que no sólo es del pueblo libanés o del iraní, sino que es de toda la humanidad, a menudo está pasando bastante desapercibida para los medios de comunicación occidentales, que en su mayoría prefieren no cuestionar abiertamente lo que ese par de pajarracos está llevando a cabo en Oriente Medio, cuando no se dedican a blanquear y aprobar sus "hazañas bélicas", masacres de niños incluidas. No hay que incomodar a los amos que les dan de comer, y para eso ya hay grupos de presión (lobbies) que velan por mantener la boca callada de aquellos que pudieran discrepar.
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| El palacio de Golestán tras los bombardeos |


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